Todo quedó contaminado
Un laboratorio viviente y refugio de biodiversidad: así es Chernóbil 40 años después del peor desastre nuclear de la historia
¿Por qué es importante? Poco a poco la naturaleza se ha ido abriendo paso. Lo sorprendente es que, sin vida humana, tanto la flora como la fauna se han adaptado al entorno de forma inesperada.
Resumen IA supervisado
El desastre nuclear de Chernóbil, el más grave de la historia, dejó un área devastada por la radiación, afectando edificios, bosques y animales en un radio de 30 kilómetros. Cuatro décadas después, la zona se ha convertido en un refugio de biodiversidad, un laboratorio viviente sin actividad humana debido a la persistente contaminación. La naturaleza ha resurgido sorprendentemente, con bosques como el 'Bosque Rojo' regenerados. La fauna ha prosperado con el regreso de osos, ciervos, jabalíes, lobos y perros abandonados tras la explosión. Destacan los caballos de Przewalski, introducidos en 1990, que aún habitan la zona.
* Resumen supervisado por periodistas.
El desastre nuclear de Chernóbil, el peor de toda nuestra historia, dejó todo arrasado. La radiación provocada por las explosiones en uno de los reactores de la central nuclear se extendió por gran parte de Europa y se estableció un perímetro de exclusión, un radio de unos 30 kilómetros, donde todo quedó contaminado, incluidos los edificios, los bosques y los animales.
Ahora, 40 años después del desastre, se ha convertido en una especie de laboratorio viviente, un refugio de biodiversidad. Allí no hay actividad humana por la contaminación radioactiva que aún persiste, pero la naturaleza poco a poco se ha ido abriendo paso.
Lo sorprendente es que sin vida humana, tanto la flora como la fauna se han adaptado de forma inesperada. En la zona hay bosques como el conocido como 'Bosque Rojo', por el color que les quedó tras envenenarse, que se ha regenerado por completo.
Además, en lo referente a la fauna, han vuelto los osos, los ciervos, los jabalíes, los lobos y hay cientos de perros. Muchos de ellos quedaron abandonados tras la explosión. Sin embargo, lo más llamativo son los conocidos como los caballos de Przewalski, una especie en extinción que fue introducida en esa zona de exclusión en 1990 como parte de un experimento y que siguen viviendo allí 40 años después de este desastre.
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