El presidente no se cuida
Con mal oído, problemas de piel y durmiéndose en reuniones: el entorno de Trump pone en duda su estado de salud
¿Qué han dicho? En palabras al 'The Wall Street Journal', han afirmado que el republicano come demasiada comida basura y que toma muchas aspirinas al día. Trump, eso sí, presume de genética.
Resumen IA supervisado
Hace un año que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos por segunda vez, iniciando un mandato lleno de controversias y decisiones polémicas. Su entorno ha revelado al 'The Wall Street Journal' que su salud se ha deteriorado, presentando problemas de oído, somnolencia en reuniones, piel deteriorada y una dieta poco saludable. Desde su toma de posesión, Trump ha enfrentado críticas por su cruzada contra la migración, sus intentos de influir en conflictos internacionales y su guerra comercial. Además, ha desplegado la Guardia Nacional en protestas y renombrado el Departamento de Defensa. En su búsqueda por reconocimiento, recibió el Premio FIFA de la Paz. También ha criticado a España por no aumentar su gasto en Defensa.
* Resumen supervisado por periodistas.
Un año hace que Donald Trump tomó posesión de su cargo. Que tomó, por segunda vez, posesión de su cargo. Que se convirtió en presidente de Estados Unidos. Que consumó su regreso a la Casa Blanca. Sí, hace un año. Hace tan solo un año. Uno más bien intenso en el que ha sido más que protagonista y en el que su salud, parece ser, se ha resentido.
Así lo ha dicho su entorno en 'The Wall Street Journal'. Así lo han afirmado en un medio en el que afirman que a pesar de que Trump presume de buena genética lo cierto es que no se cuida. Y como no se cuida lo está notando.
Tal y como cuentan, el presidente tiene problemas de oído y además se duerme en las reuniones. Además, expresan que su piel está mal, que se pasa el día tomando aspirinas y que consume demasiada comida basura.
Todo, cuando hace un año de su toma de posesión. De esa jura de su cargo en Washington en un acto en el que no faltaron sus 'tecnoamigos' como Musk y Zuckerberg. En un momento que dio inicio a un mandato que ha dado, que está dando, para mucho.
Porque nada más empezar comenzó su particular cruzada contra la migración, declarando la "emergencia nacional" y dando comienzo a las deportaciones masivas. En febrero se propuso acabar con las guerras en Gaza y en Ucrania pero a su manera, sacando de la Franja a los gazatíes y amenazando a Zelenski. En marzo, insistió en su idea de anexionarse Groenlandia.
Luego llegó la guerra comercial y esa 'broma' de suceder al papa Francisco. Y también las protestas en Los Ángeles, donde Trump desplegó a la Guardia Nacional. Posteriormente, cambió el nombre al Departamento de Defensa por el de Departamento de Guerra.
Con ese sueño de lograr el Nobel de la Paz, lo que finalmente le dieron fue el Premio FIFA de la Paz en un galardón que pareció haberse creado por y para él.
Entre todo, España. Sí, porque Trump ha tenido tiempo en estos 12 meses para fijarse en un país al que no ha dejado de recriminar que no quiera incrementar su gasto en Defensa.
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