Ascenso ultra
Ni muro ni cordón sanitario contra la extrema derecha: AfD supera todos los frenos impuestos por Alemania
Los detalles Pese a los esfuerzos por contener su avance, la ultraderecha cada vez suma más votantes y su ascenso está siendo imparable.
Resumen IA supervisado
Alemania intentó contener a la extrema derecha con un "cordón sanitario", pero Alternativa para Alemania (AfD) ha ganado las elecciones en Alto Sajonia, y podría no ser su última victoria regional. Steven Forti, profesor de Historia Contemporánea, advierte que estas medidas son solo paliativas. AfD está normalizando discursos antes marginales, ahora presentes en campañas y parlamentos. Friedrich Merz, canciller alemán, criticó a AfD por proponer ideas extremas. La educación sobre el nazismo no ha sido suficiente para frenar su auge, impulsado por el descontento social y económico. AfD ha capitalizado el malestar, ganando apoyo en lugares donde los partidos tradicionales pierden fuerza.
* Resumen supervisado por periodistas.
Alemania levantó un muro, un cordón sanitario contra la extrema derecha, pero ese muro no ha conseguido frenar sus ideas. La prueba de ello es que Alternativa para Alemania ha ganado las elecciones en Alto Sajonia y existen opciones de que no sea su última victoria regional.
"El Brandmauer y los cordones democráticos no son la solución para frenar la extrema derecha, son un paliativo en un momento de emergencia", señala Steven Forti, profesor de Historia Contemporánea en la UAB.
Porque AfD crece y también lo que antes parecía impensable: ideas que estaban en los márgenes ahora están en campaña, en los parlamentos y en el debate público
"Si lo que ustedes defienden, la remigración, se convirtiera en realidad, no sería otra cosa más que una limpieza étnica basada en el color de la piel y el origen", llegaba a espetar Friedrich Merz, canciller alemán, a la formación de extrema derecha.
Pero algo más ha cambiado y eso es la normalización. Treinta años de discursos cada vez más aceptados y las redes sociales acelerándolo todo: "Ya no da vergüenza votar una formación que explícitamente es de extrema derecha, que defiende un programa etnonacionalista".
Alemania conocía el peligro. Por eso educó en la memoria del nazismo, pero tampoco ha sido suficiente. "La educación es fundamental, pero por sí sola no frena el auge de formaciones de extrema derecha, que son autoritarias y antidemocráticas", añade Forti.
Porque detrás del voto hay malestar por el aumento de las desigualdades o la ruptura del ascensor social. Y AfD ha sabido estar ahí. En la calle, con la gente, para demostrar que están presentes.
Mientras los partidos tradicionales perdían militantes, ellos ganaban espacio. "No todos los ciudadanos de Sajonia que han votado a AfD, el 44% aproximadamente, son neonazis", recalca Forti.
Son ciudadanos que han dejado de ver a AfD como un opción imposible: "Hay una radicalización de una parte del electorado, no únicamente el de centro derecha, que consideran que no sea un problema escoger la papeleta de una formación como AfD".