Su papel en la guerra

Netanyahu, de secundario en el acuerdo entre Irán y EEUU a poner en riesgo el alto el fuego: "Tenemos el dedo en el gatillo"

Entre líneas Israel no jugó un papel relevante en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar el alto el fuego. Benjamin Netanyahu mantiene su intención de mantener a su país en una guerra constante.

El primer ministro de Israel, Benjamin NetanyahuAgencia AP

Benjamin Netanyahu ha sido uno de los grandes perdedores de las últimas horas en el acuerdo de alto el fuego firmado por Estados Unidos e Irán, unas negociaciones de las que no ha formado parte y que han dejado a Israel en un segundo plano pese a ser parte activa de los ataques contra el régimen iraní. En un intento por hacerse ver cuando nadie había echado en falta su presencia hasta el momento, el primer ministro decidió emitir un discurso en el que dejó claro que volverían a combatir si fuese necesario, dejando una frase que evidencia su afán belicista: "Tenemos el dedo en el gatillo".

Aunque haya conexión directa entre la oficina de Netanyahu y la Casa Blanca, lo cierto es que el papel del primer ministro israelí ha quedado opacado entre las amenazas constantes de Donald Trump a Irán y las respuestas del régimen a los ataques conjuntos de norteamericanos e israelíes, quedando 'olvidado' en esas negociaciones que acabaron en un alto el fuego que, en estos momentos, parece más débil que nunca.

La agencia Reuters habla de la intención de Israel de llevar a cabo una "guerra perpetua" en todo Oriente Medio, manteniendo lo que denomina "zonas de amortiguación" en Líbano, Gaza y Siria, lugares en los que llevar a cabo ataques preventivos contra adversarios a los que busca intimidar y dispersar, ante la imposibilidad cada vez más evidente de eliminarles. Sus objetivos están claros: Hizbulá en el Líbano, Hamás en Gaza y las milicias en el resto de la región.

El foco está puesto en esa "zona de amortiguación" contra Hizbulá; en caso de lograrlo, habrá tomado u ocupado territorio en Líbano, Siria, Cisjordania y la Franja de Gaza, donde mantiene el control de más de la mitad del territorio tras el alto el fuego de octubre con Hamás.

La respuesta de Netanyahu a ese ostracismo en las negociaciones fue llevar a cabo el mayor ataque hasta la fecha contra el Líbano, ataques que mataron a más de 250 personas e hirieron a más de 1.100 personas en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del Líbano en tan solo diez minutos, y que dejaron claro que Israel no busca la paz. Los ataques llegaron después de que Israel desdijese al primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que afirmó que el acuerdo de alto el fuego incluye todas las partes del conflicto, entre los cuales se cuenta Líbano. Para Israel, el cese de los ataques no incluye a esta zona y seguirá atacando en su guerra contra Hizbulá. También contradice al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, que afirmó que el alto el fuego en el Líbano era una condición esencial del acuerdo de su país con Estados Unidos.

El primer ministro israelí advirtió que Israel está listo para volver a atacar a Irán en el momento que "sea necesario", habló de Irán como un rival "derrotado" y celebró haber llevado a cabo una "operación histórica" que ha hecho "retroceder al régimen terrorista iraní muchos años", avanzando que quedan "objetivos por cumplir" ahora que Irán, dice, está "más débil que nunca".

La mayoría de los ataques se produjeron en zonas pobladas por civiles, según informó el ejército israelí. Horas antes de los ataques, el ejército había emitido alertas para algunas zonas del sur de Beirut y del sur del Líbano, sin lanzar alerta para el centro de Beirut, que también fue atacado.

Tras el ataque, el portavoz militar israelí Avichay Adraee declaró Hizbulá se había trasladado de su bastión chií tradicional en el barrio de Dahiyeh, al sur de Beirut, a zonas de población mixta en otros lugares, añadiendo que sus fuerzas perseguirían a Hizbulá dondequiera que estuviera.

Hizbulá se unió a la guerra el 2 de marzo lanzando cohetes contra Israel, que posteriormente lanzó una invasión terrestre del sur del Líbano para despejar una zona de amortiguación hasta el río Litani, una amplia franja de tierra que representa aproximadamente el 8 % del territorio libanés. Israel considera muchas viviendas como posiciones militares enemigas que deben ser destruidas, según explica el mando militar a la agencia Reuters , quien añadió que muchas aldeas del sur del Líbano se asientan en la cima de colinas, lo que les proporciona una línea de visión directa hacia las ciudades o posiciones del ejército israelí.

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