Una cortina de humo

Netanyahu, contra la paz: las guerras, su oxígeno para retrasar sus juicios por corrupción y cumplir con el gran sueño israelí

Los detalles El primer ministro de Israel está evitando el banquillo gracias a los conflictos cada vez más dilatados en el tiempo. Además, el sueño hebreo para por anexionarse Palestina y zonas de Líbano, Cisjordania e incluso de Arabia Saudí.

Los civiles. Los principales perdedores de una guerra entre países. De conflictos en los que quien menos culpa tiene es quien más sufre. Así es todo en las calles. Así de diferente es en las ciudades y poblaciones en comparación a los despachos. A la geopolítica. A un terreno en el que Benjamin Netanyahu está usando las bombas para ganar oxígeno.

En una especie de cortina de humo en la que primero ha ido a por Gaza para posteriormente arrastrar a Trump contra Irán. Para aprovechar la ofensiva en el país persa para arrasar Líbano y ganar territorio. Porque ese es el gran sueño de Israel.

Porque, amparados en esa lucha por la seguridad en la región, los planes expansionistas israelíes están perfectamente definidos. Quieren la anexión completa de Palestina y un 10% de Líbano, pero su visión va mucho más allá.

Pasa por Gaza, por Cisjordania, por Egipto, por Jordania, por Irak e incluso por algunas zonas de Arabia Saudí. "Queda mucho trabajo", dice Netanyahu.

Tanto que es un proyecto a largo plazo, pensado para varias generaciones. Para la actual, la estrategia le va perfecta al primer ministro de Israel porque no solo cumple con ese ansiado deseo expansionista sino que también consigue retrasar sus procesos judiciales por corrupción.

Son guerras dilatadas en el tiempo con las que Netanyahu busca oxígeno y aumentar su liderazgo para afrontar su cita electoral de octubre.