El coste de la guerra

Petróleo, gas, helio o azufre: el estrecho de Ormuz paraliza el planeta con el bloqueo de sus cadenas de suministro

Los detalles Por el corredor pasan diferentes elementos químicos o materias de los que dependemos para producir objetos que utilizamos a diario, como baterías, neumáticos o incluso detergentes.

Miles de barcos siguen bloqueados en el estrecho de Ormuz, un corredor vital para que materias primas como el gas o el petróleo, de las que depende el mundo entero, puedan atravesarlo. Al estar cerrado, las cadenas de suministros saltan por los aires y sus efectos son catastróficos.

Este bloqueo se dio como consecuencia a los ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel en territorio iraní hace tan solo dos semanas, bombardeos que han marcado un antes y un después en la historia de Oriente Medio.

Y es que no se trata solo del gas o del petróleo, que también. Se conoce que por esta zona pasa el 20% de esas dos materias a nivel a nivel mundial, pero su cierre es más alarmante aún porque, además, por allí cruzan otros productos, elementos químicos o materias de los que dependemos para producir objetos que utilizamos a diario.

Uno de ellos es el azufre, producto que se produce en un 24% en Oriente Medio y que se utiliza en agricultura, para los fertilizantes, o para fabricar redes eléctricas. Además, se usa para elaborar semiconductores para vehículos, baterías, chips, neumáticos y hasta papel, detergentes o cremas para la piel.

Otro de estos elementos es el helio, junto al silicio y al bromo -presentes también en la zona-, que se necesita para fabricar los chips que están en nuestros móviles, ordenadores, televisiones, electrodomésticos o en tarjetas de crédito. Sin él, sería imposible fabricarlos. De hecho, el 38% del helio mundial proviene de Catar que, sí o sí, tiene que pasar por Ormuz.

En cuanto a la agricultura, entra en juego la urea, el componente básico en los fertilizantes en cultivos de maíz, trigo, arroz o soja. En lo que llevamos de mes, su precio ya se ha disparado un 30%, algo que se va a notar en los bolsillos de la población.

Por tanto, sin gas y petróleo, azufre, helio o urea las cadenas de suministro se paralizan y todo eso que usamos a diario no se podría fabricar. Una reacción en cadena y un auténtico efecto dominó que paralizaría la economía a escala global con costes incalculables.

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