¿Y ahora qué?
¿Qué va a pasar ahora con Irán? Trump, debilitado tras las elecciones, vuelve a tener la vía diplomática sobre la mesa
El contexto El republicano ha reconocido que el conflicto ha tenido consecuencias políticas en EEUU. Además, ha admitido que ha influido en el bolsillo de los estadounidenses: "Hizo subir un poco el precio de la gasolina".
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Donald Trump ordenó un ataque a Irán en febrero, eliminando al líder supremo de los ayatolás, pero desencadenando una crisis económica mundial que afectó sus resultados en las elecciones de medio mandato. Con una guerra cada vez más polémica, la vía diplomática se reabre, con Catar como mediador. Irán propone reabrir el estrecho de Ormuz bajo ciertas condiciones. La derrota electoral ha cambiado la posición de ambos países, ya que Irán sabe que prolongar el conflicto perjudica políticamente a Trump. Dentro del Partido Republicano, Pete Hegseth es criticado por respaldar la ofensiva. Con un Congreso demócrata, las decisiones de Trump estarán más controladas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Donald Trump ordenó atacar Irán en febrero. La ofensiva acabó con el líder supremo de los ayatolás, pero también desencadenó una crisis económica mundial que ha terminado pasándole factura al presidente estadounidense en las elecciones de medio mandato. Ahora, con un resultado electoral adverso y una guerra cada vez más polémica en su propio país, la vía diplomática vuelve a estar abierta.
El propio Trump ha reconocido que el conflicto ha tenido consecuencias políticas en EEUU. "Los ciudadanos le han dicho al Gobierno que la mayoría de los norteamericanos están contra esta guerra por los efectos a nivel doméstico", explica Carlota García-Encina, investigadora de EEUU y Relaciones Transatlánticas del Real Instituto Elcano. El presidente también ha admitido que la ofensiva ha influido en el bolsillo de los estadounidenses: "Es cierto en gran medida porque a corto plazo hizo subir un poco el precio de la gasolina".
Con este escenario, las negociaciones vuelven a cobrar fuerza, con Catar como mediador. Irán ha propuesto reabrir el estrecho de Ormuz si se cumplen varias condiciones, entre ellas un alto el fuego. Trump, sin embargo, mantiene la incertidumbre sobre el desenlace: "Esto no es una guerra, estamos tratando con los iraníes. Ya veremos qué pasa".
Irán se siente ahora más fuerte
La derrota electoral ha cambiado también la posición de ambos países ante una posible negociación. Si Trump necesita encontrar una salida al conflicto, Irán sabe que prolongarlo tiene un coste político para el presidente estadounidense. "Irán ahora sabe que Trump tiene un coste político de prolongar la guerra. Por lo tanto, podría incluso subir esas condiciones", señala García-Encina.
Mientras, Pete Hegseth, secretario de Defensa y uno de los principales defensores de la guerra contra Irán, está en el punto de mira. Dentro del Partido Republicano le responsabilizan del descalabro electoral y de haber respaldado la ofensiva. "La guerra es altamente impopular en EEUU, incluso entre los republicanos. No creo que se lance a una nueva aventura, habiendo además una negociación electoral", apunta Vicente Palacio, director de Política Exterior de la Fundación Alternativas.
Aunque el presidente intentará salir airoso del conflicto, podría hacerlo presentando cualquier avance como un triunfo propio: "Puede intentar vender que si se llega a un acuerdo de mínimos para una tregua o una apertura de Ormuz, presentarlo como un éxito personal de Trump", explica Palacio.
A este escenario se suma el cambio de equilibrio político en EEUU y el previsible cambio de escenario en Israel. Desde enero, un Congreso con mayoría demócrata podrá ejercer de contrapeso a las decisiones de Trump, especialmente en cuestiones relacionadas con la guerra. "Cualquier posible nueva ofensiva, dinero para las tropas, seguridad marítima... todo eso va a estar bajo control de los demócratas. Lo usarán como palanca", advierte García-Encina.