Protocolo de emergencia
Por qué son clave las primeras 24 horas después de una catástrofe como los terremotos en Venezuela
¿Cómo funciona? Los rescatistas deben revisar todos los edificios colapsados uno a uno para intentar encontrar al mayor número de supervivientes lo antes posible.
Resumen IA supervisado
En Venezuela, las operaciones de búsqueda se realizan contrarreloj tras dos terremotos que sacudieron el país, con el objetivo de salvar al mayor número posible de personas. Las primeras 24 horas son cruciales para el éxito de los rescates, y los técnicos revisan cada edificio colapsado con la ayuda internacional, como la de España, que ha enviado 54 rescatistas de la UME. Además, se elabora un mapa de daños para identificar las áreas más afectadas y coordinar los recursos. También se vigila la posibilidad de réplicas y se revisan estructuras comprometidas. La atención sanitaria y la logística son esenciales para proteger vidas en las siguientes 72 horas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Las operaciones de búsqueda trabajan contrarreloj en Venezuela tras los dos terremotos que sacudieron el miércoles el país para intentar salvar al mayor número de personas posibles. Al mismo tiempo, ya se despliegan los dispositivos para gestionar lo mejor posible la emergencia y evitar que los daños y la cifra de víctimas vayan a más.
Las primeras 24 horas son fundamentales para garantizar un mayor porcentaje de éxito, y la misión de los técnicos de rescate es revisar todos los edificios colapsados, uno a uno. Para ello, es fundamental toda la ayuda internacional posible. España es uno de los países que ha anunciado su cooperación.
El Gobierno ya ha movilizado a 54 rescatistas de la UME, con perros, geófonos y cámaras de rescate, un material esencial para sectorizar y marcar cada edificio desde el principio. Es lección de los terremotos de México de 2017 y el de Turquía del 2023: los esfuerzos de los equipos de emergencia no pueden ser en vano.
Mapa de daños
Mientras unos se centran en la búsqueda de personas, otros se focalizan en analizar dónde se ha producido el daño más grave. Para ello, elaboran un mapa de la destrucción total, señalando los lugares donde hacen falta más recursos, las zonas aisladas y los puntos vulnerables.
En emergencias se conoce a esta labor como "conciencia situacional" y es muy importante ya que, sin ese diagnóstico, la emergencia trabaja prácticamente a ciegas.
Prevención frente a las réplicas
Otra pata de la gestión es evitar que la tragedia crezca. Actualmente, hay mucha atención a posibles réplicas, una amenaza silenciosa en el terreno y que permanecerá durante los próximos días. Por eso es también prioritario revisar cualquier estructura que pueda haber quedado comprometida y detectar posibles fugas de gas o agua en edificios no colapsados.
De hecho, en otras emergencias, como la de Japón o Turquía, parte de las víctimas llegó después del terremoto principal.
Atención sanitaria
Al mismo tiempo, es esencial organizar la atención sanitaria, los suministros y los refugios para los afectados. La clave para ello es tener una imagen completa de la catástrofe y saber qué hospitales están operativos, qué carreteras abiertas, qué ayudas van llegando y cuáles no. Toda esa coordinación marcará las próximas 72 horas.
Porque, la regla no escrita en cualquier emergencia es que las primeras 24 horas determinan cuántas vidas se rescatan, y las siguientes 72, cuántas vidas pueden protegerse.