Altibajos y desacuerdos
La relación EEUU-Netanyahu, a punto de saltar por los aires: Trump asegura que tiene que “mantenerlo cuerdo”
Los detalles Durante años, ambos encontraron un objetivo común: impulsar la normalización de las relaciones entre Israel y los países árabes.
Resumen IA supervisado
La relación entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu se encuentra en un momento crítico, reflejando un distanciamiento creciente entre ambos líderes. Históricamente unidos por intereses compartidos, como la normalización de relaciones entre Israel y países árabes, su alianza se consolidó durante el primer mandato de Trump, con medidas significativas como el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén. Sin embargo, tras las elecciones de 2020, la relación se deterioró cuando Netanyahu felicitó a Joe Biden, gesto que Trump no perdonó. Aunque coinciden en objetivos estratégicos, la tensión con Irán y la guerra en Oriente Próximo han complicado su relación, con Trump mostrando preocupación por la estrategia de Netanyahu.
* Resumen supervisado por periodistas.
La relación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder israelí, Benjamin Netanyahu, atraviesa uno de sus momentos más delicados. Las últimas declaraciones del presidente estadounidense, en las que aseguró que tiene que "mantener cuerdo" al primer ministro israelí, reflejan un creciente distanciamiento entre dos dirigentes cuya alianza siempre ha estado marcada por los intereses compartidos más que por una sintonía personal.
Durante años, ambos encontraron un objetivo común: impulsar la normalización de las relaciones entre Israel y los países árabes, favoreciendo que cada vez más Estados de la región establecieran vínculos diplomáticos con el Gobierno israelí. Esa coincidencia política quedó patente durante el primer mandato de Trump.
Por su parte, Netanyahu fue un visitante habitual de la Casa Blanca y la relación entre ambos se tradujo en decisiones históricas para Israel. La Administración estadounidense retiró la financiación a la UNRWA, trasladó la embajada de Estados Unidos a Jerusalén y cerró la oficina de la OLP en Washington, medidas largamente reclamadas por el Ejecutivo israelí.
La sintonía se resquebrajó tras las elecciones presidenciales de 2020. Mientras Trump denunciaba sin pruebas un supuesto fraude electoral, Netanyahu felicitó rápidamente al expresidente Joe Biden por su victoria, un gesto que el entonces presidente saliente nunca terminó de perdonar y que marcó un punto de inflexión en la relación entre ambos.
Sus objetivos estratégicos
Con el regreso de Trump a la Casa Blanca, los dos líderes volvieron a coincidir en buena parte de sus objetivos estratégicos. Sin embargo, el contexto es muy distinto al de su primer mandato. La guerra en Oriente Próximo y la creciente tensión con Irán han alterado el equilibrio entre ambos aliados.
Trump ha respaldado decisiones de enorme calado, incluida la intervención militar estadounidense contra instalaciones iraníes, en un movimiento sin precedentes para un presidente de Estados Unidos en este conflicto. Esa estrategia ha reforzado la dependencia mutua entre Washington y el Gobierno israelí, pero también ha aumentado las diferencias sobre cómo gestionar la escalada.
Eso sí, las recientes declaraciones de Trump dejan entrever su preocupación por la estrategia de Netanyahu. Al afirmar que debe "mantenerlo cuerdo", el presidente estadounidense reconoce las dificultades para contener a un aliado cuya actuación puede condicionar la posición de Estados Unidos en la región.