Inestabilidad en Downing Street
El gabinete de Starmer insiste en su continuidad como primer ministro británico mientras parte de su partido da por hecha su dimisión
Los detalles El líder laborista estaría evaluando su salida del Gobierno después de que parte de su grupo parlamentario haya mostrado su apoyo a Andy Burnham, exalcalde de Mánchester, para que asuma las riendas de la formación.
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El Reino Unido podría enfrentar una crisis de Gobierno, ya que el primer ministro Keir Starmer podría dimitir debido a la pérdida de apoyo dentro del Partido Laborista. Andy Burnham, exalcalde de Mánchester, ha ganado un escaño en el Parlamento, lo que le permite desafiar el liderazgo de Starmer. Según 'The Observer', Starmer estaría organizando una salida ordenada tras el descalabro electoral del 6 de mayo. Burnham, que ha derrotado a Reform UK en Makerfield, cuenta con el respaldo de más de 201 diputados, lo que compromete la capacidad de Starmer para asegurar la confianza del Parlamento y gobernar.
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Posible crisis de Gobierno a la vista en el Reino Unido. El primer ministro británico, Keir Starmer, podría dimitir este lunes después de que una mayoría de diputados laboristas expresaran su apoyo como sucesor a Andy Burnham, exalcalde de Mánchester, según adelanta el periódico 'The Observer', una información de la que ya se han hecho eco buena parte de los medios británicos.
Starmer estaría evaluando su continuidad en Downing Street después de que Burnham entrase en el Parlamento como diputado tras ganar el jueves la elección parcial de Makerfield, paso necesario para un eventual desafío al liderazgo del primer ministro. Según la información de 'The Observer', que ha sido recogida por 'EFE', el mandatario estaría trabajando en el calendario de su salida del Gobierno al considerar que su continuidad es inviable políticamente debido a la pérdida del apoyo por parte del Partido Laborista, así como de los ministros de su Ejecutivo y de los líderes sindicales, tras el batacazo electoral sufrido en las elecciones locales y regionales del pasado 6 de mayo.
La llegada de Burnham en el Parlamento sitúa al jefe del Gobierno y líder laborista en una situación difícil, ya que el antiguo alcalde ha indicado que tiene intención de desafiar el liderazgo de Starmer y forzar una contienda interna para sustituirle. Según el dominical, un miembro laborista de la Cámara de los Lores, cercano al primer ministro, cuya identidad no menciona, insistió en que Starmer no "abandonaría" el Gobierno creando un vacío, sino que "organizaría una salida lenta y ordenada, por deber y dignidad". "Creo que comprende la realidad. Quedarse ya no es posible para detener el 'caos' (en el laborismo), así que solo queda una opción. Creo que ha llegado a verlo como la opción correcta para servir al país y al partido", agregó.
Otro alto cargo laborista afirmó que el primer ministro parecía ahora "resignado" a dimitir, dice el Observer, que es el dominical de The Guardian y cuya información ha tenido un gran eco en el resto de los medios británicos. "Se ha topado con la dura realidad de que no cuenta con el apoyo necesario. La verdad es que todos saben que esto ya no es viable. Hay tristeza en todo esto, por supuesto", añadió. No obstante, el ministro de Finanzas, Rachel Reeves, asegura que Starmer está decidido a continuar en el cargo pese a las presiones internas.
Burnham, quien contra todo pronóstico derrotó al partido populista de derechas Reform UK en Makerfield por amplia mayoría, jurará mañana como diputado y tiene previsto reunirse con Starmer. Si el primer ministro no dimite o fija un calendario para su salida, se espera que Burnham le dispute esta semana el liderazgo, para lo que necesita el apoyo de al menos 81 diputados -el 20 % del grupo parlamentario-, pero sus partidarios afirman que ya cuenta con el respaldo de más de 201. Esa cifra de 201 es crucial porque es la mitad del grupo laborista parlamentario e implica que Starmer ya no puede asegurarle al rey Carlos III, jefe del Estado británico, que cuenta con la "confianza" (apoyo) de la Cámara de los Comunes para gobernar.