Discriminación religiosa

El Supremo de EEUU paraliza la denuncia de un rastafari en prisión que quería demandar a los guardas que le raparon la cabeza

Los detalles El encarcelado asegura que es un delito contra su religión, la rastafari, en la que se debe dejar crecer siempre el cabello, sin cortarse. Concretamente, se quería acoger a una ley federal que protege a las personas que están bajo privación de libertad contra la discriminación religiosa.

La bandera de Estados Unidos.Agencia EFE / dgg68673

Damon Landor es un hombre que, tras ingresar en prisión en Estados Unidos, tuvo que pasar por una de las prácticas habituales en los centros penitenciaros del país: rapar la cabeza a los presos. Sin embargo, Landor es rastafari, por lo que su religión le obliga a dejarse crecer libremente el pelo. Por ello, ha intentado demandar a los guardias, ha conseguido el apoyo de la Administración Trump y, finalmente, el Supremo le ha parado los pies.

Porque la Corte Suprema de Estados Unidos ha rechazado la solicitud de Damon Landor con la que pretendía demandar a funcionarios penitenciarios estatales de Luisiana por haberle inmovilizado para poder raparle la cabeza. Según el preso, han violado así sus creencias religiosas y, por ello, se acogió a una ley federal que protege a las personas privadas de libertad contra la discriminación religiosa.

Sin embargo, el Supremo entiende que dicha ley en cuestión no le permite demandar a los funcionarios y guardias penitenciarios por daños y perjuicios. .

La ley, denominada Ley de Uso Religioso de la Tierra y Personas Institucionalizadas de 2000, prohíbe la discriminación religiosa por parte de los gobiernos estatales y locales; pero también se creó para proteger los derechos religiosos de las personas presas.

Lo que puede parecer un caso más o incluso una anécdota ha despertado polémica en Estados Unidos. Porque no solo ha copado titulares en los medios del país; sino que hasta la Administración Trump ha mostrado su apoyo a este hombre rastafari. En otras palabras, Trump no ha dudado en instar a la Corte Suprema de EEUU a reabrir el caso.

Landor se dejó crecer el cabello durante 20 años hasta que le llegó a las rodillas. En 2020, casi al final de una condena de cinco meses de prisión por posesión de drogas, Landor fue trasladado al Centro Correccional Raymond Laborde en Cottonport, Luisiana.

Allí, Landor recordó a los funcionarios que el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito de los Estados Unidos, con sede en Nueva Orleans, había dictaminado en un caso de 2017 que la política de Luisiana de cortar el cabello a los rastafaris violaba la ley del año 2000. Landor incluso entregó una copia de dicho fallo, pero un guardia la tiró a la basura, según consta en los documentos judiciales.

Posteriormente, Landor fue esposado a una silla, inmovilizado y afeitado. Ahora, los abogados de Landor denuncian que "sin una compensación por daños y perjuicios, la ley no disuadiría los abusos por parte de los funcionarios".

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