Conflicto en Oriente Medio
Los trabajadores de los países del Golfo, los grandes olvidados de la guerra en Oriente Medio
Los detalles Detrás del lujo en las ciudades como Dubái hay miles de trabajadores viviendo en condiciones de semi-esclavitud que ahora enfrentan una situación de enorme vulnerabilidad.
Resumen IA supervisado
El lujo y la modernidad de ciudades del Golfo Pérsico como Dubái contrastan con la realidad de miles de migrantes que viven en condiciones precarias, agravadas por el conflicto en Irán. Emiratos Árabes Unidos depende del trabajo de estos migrantes, que residen en infraviviendas o contenedores. Según Carlos de las Heras de Amnistía Internacional España, el sistema de Kafala perpetúa la explotación laboral y fomenta el racismo y la desigualdad. Desde el inicio de los ataques iraníes, han muerto cuatro personas y 112 han resultado heridas en Emiratos, en su mayoría trabajadores extranjeros. Las organizaciones de derechos humanos demandan mayor transparencia de las autoridades.
* Resumen supervisado por periodistas.
Rascacielos, lujo y modernidad. Es lo que se nos viene a la mente cada vez que pensamos en ciudades del Golfo Pérsico como Dubái, pero allí también hay lugares donde viven miles de personas migrantes que, con el conflicto en Irán, son todavía más vulnerables.
Emiratos Árabes Unidos mantiene su tren de vida a costa del trabajo de miles de personas migrantes que viven hacinados en infraviviendas o en contenedores convertidos en dormitorios.
Ellos son los grandes olvidados de esta nueva guerra, ahora en situación de extrema vulnerabilidad. "Existe una explotación estructural que está ligada al modelo laboral de la región. Está fundamentado en el sistema de Kafala", explica Carlos de las Heras, portavoz de Amnistía Internacional España:
Este sistema hace que todos los trabajadores extranjeros solo pueden entrar, trabajar y permanecer en el país si cuentan con el patrocinio de un ciudadano o una empresa: "Condiciones que fomentan el racismo, la desigualdad...".
Y ahora están viéndose afectados por las consecuencias de la guerra. Desde el inicio de los ataques iraníes, han fallecido cuatro personas y han resultado heridas 112 solo en Emiratos. La mayoría de ellos son trabajadores extranjeros que proceden de países como Nepal, Filipinas o Bangladesh.
De hecho, uno de los últimos fallecidos ha sido un taxista de nacionalidad pakistaní. Las organizaciones de derechos humanos exigen una mayor transparencia de las autoridades de estos países son "muy opacas".
Unas vidas invisibles que sostienen el crecimiento económico de los países del Golfo. Trabajadores que, ahora, son extremadamente vulnerables ante el conflicto y de los que apenas hay información. Los grandes olvidados de una guerra que no para de escalar.
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