tragedia humanitaria
La tragedia en Ceuta no es un episodio aislado en Europa: así actuaron otros países ante crisis migratorias similares
Los detalles El ejemplo más claro de las distintas respuestas europeas lo dio Polonia en 2021, cuando unos 4.000 migrantes llegaron a su frontera con Bielorrusia.
Resumen IA supervisado
Europa ha mostrado preocupación por la crisis migratoria en Ceuta, y aunque el ministro de Interior español, Fernando Grande-Marlaska, recibió felicitaciones por la gestión, se acordó reforzar fronteras y cooperación con terceros países. La crisis migratoria es recurrente en la UE y las respuestas varían. En 2021, Polonia enfrentó una crisis con Bielorrusia, acusando al régimen de Lukashenko de orquestar la migración como presión. Bruselas respondió con sanciones y unidad. Polonia declaró el estado de emergencia y levantó un muro. En 2023, Finlandia bloqueó su frontera con Rusia, acusando a Moscú de usar migrantes como represalia por su ingreso en la OTAN.
* Resumen supervisado por periodistas.
Europa ha mostrado su preocupación por la crisis migratoria de Ceuta. Y, pese a que el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha afirmado que los ministros del Interior de los Estados miembro de la UE han felicitado a España por su actuación frente a la situación, de la reunión de urgencia celebrada este martes se ha concluido que se deben reforzar las fronteras, los retornos, la cooperación con terceros países y la capacidad de anticipación ante futuros episodios.
Lamentablemente, la migratoria es una crisis recurrente para la UE. Lo de Ceuta no es un episodio aislado, pero la respuesta de otros países sí ha sido muy diferente —y no mejor— a la que ha dado España como puerta de entrada a Europa.
Polonia, protagonista de otras grandes crisis migratoria, es quizás el ejemplo más claro de las distintas respuestas europeas. En 2021 llegaron a su frontera con Bielorrusia unos 4000 migrantes, entre ellos familias con niños pequeños.
Provenían de África, Oriente Próximo, Siria o Irak y fueron desplazados desde Minsk hasta el cruce con Polonia, donde acamparon con la esperanza de cruzar a territorio europeo.
"La violencia ha vuelto a estallar en la frontera entre Bielorrusia y Polonia con un agente gravemente herido", informó laSexta entonces, el 16 de noviembre de ese 2021.
Varsovia señaló a Bielorrusia con contundencia como el único culpable de orquestar esa ola migratoria con la intención de presionar a Europa. "El régimen de Lukashenko utiliza a los civiles como armas de una guerra híbrida", denunció el entonces primer ministro de Polonia Mateusz Morawiecki.
Bruselas apeló a la unidad con más sanciones contra el presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, quien ocupa el cargo de forma ininterrumpida desde 1994. "Estamos frente a un híbrido, un ataque brutal y solo podemos responder a esto con firmeza y unidad", afirmó Charles Michel, entonces presidente del Consejo Europeo.
Desde el primer momento Polonia puso freno a la crisis declarando el estado de emergencia. Desplegó a los militares en la frontera y levantó un muro posteriormente.
Similar fue la actuación de Finlandia en 2023 en su frontera con Rusia. "Rusia utiliza a inmigrantes ilegales en nuestra contra", denunció el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo.
A pie llegaron cientos de personas procedentes de Yemen, Afganistán, Somalia o Siria enviadas por Moscú como castigo a su ingreso en la OTAN. Intentaron entrar, pero se encontraron con una frontera totalmente bloqueada.