"Incentivar el odio"
Trump da alas al supremacismo blanco: de los márgenes a ocupar el centro de la política estadounidense
Los detalles Entre quienes forman parte de este movimiento hay antiguos líderes del Ku Klux Klan, neonazis y miembros de grupos skinhead. Algunos participaron en el asalto al Capitolio y posteriormente fueron indultados por el líder republicano.
Resumen IA supervisado
El supremacismo blanco en Estados Unidos ha encontrado en Donald Trump un aliado que le ha permitido ganar visibilidad y poder político. Mensajes como "Este país pertenece a la gente blanca" resuenan en discursos de figuras como Richard Spencer, quien ve en Trump un facilitador de sus aspiraciones. Históricamente ocultos, estos grupos ahora buscan espacios de poder, postulándose a cargos y apoyando a candidatos republicanos. Antiguos líderes del Ku Klux Klan y neonazis, algunos indultados por Trump tras el asalto al Capitolio, ven en sus políticas migratorias una oportunidad para avanzar en sus objetivos. Según la historiadora Kathleen Belew, Trump y el nacionalismo blanco mantienen una relación simbiótica que refuerza la polarización política.
* Resumen supervisado por periodistas.
"Este país pertenece a la gente blanca". "Construye un muro, echa a esta gente fuera. Este es mi país". Son algunos de los mensajes que defienden los supremacistas blancos en Estados Unidos, un movimiento que ha encontrado en Donald Trump una puerta de entrada al centro de la política del país.
"Heil Trump! ¡Heil nuestra gente!", llegó a proclamar Richard Spencer, uno de los rostros del nacionalismo blanco estadounidense. La historiadora Kathleen Belew, autora de 'Traed la guerra a casa', advierte de este cambio: "Ya no se ocultan para lograr lo que quieren. Hoy en día los vemos en la política, postulándose a cargos, proporcionando seguridad de eventos para los candidatos republicanos, influyendo en la toma de decisiones…". El supremacismo blanco ha pasado así de actuar desde la clandestinidad a buscar espacios de poder y representación.
Entre quienes forman parte de este movimiento hay antiguos líderes del Ku Klux Klan, neonazis y miembros de grupos skinhead. Algunos participaron en el asalto al Capitolio y posteriormente fueron indultados por Trump. Algunos de los mensajes de Trump conectan directamente con las reivindicaciones históricas de estos movimientos. "Los inmigrantes están envenenando la sangre de nuestro país", afirmó el mandatario en uno de sus discursos. Para Belew, no se trata únicamente de retórica: "Trump lleva a cabo las políticas que el movimiento del poder blanco ha querido desde hace mucho tiempo".
Las deportaciones masivas impulsadas por su Administración representan, para estos grupos, la materialización de algunas de sus aspiraciones. "El retorno a la esclavitud, el retorno a una sociedad segregada, como la inmigración basada en la raza, un montón de cosas por el estilo. Muchas de esas cosas están de nuevo sobre la mesa ahora", añade la historiadora.
El endurecimiento de las políticas migratorias y las actuaciones de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) forman parte de un escenario en el que los discursos contra la inmigración encuentran cada vez más espacio. Los supremacistas blancos ven en esa política migratoria una oportunidad para avanzar en sus objetivos. David Duke, antiguo líder del Ku Klux Klan, no ha ocultado el respaldo de estos sectores al presidente: "Por eso hemos votado a Donald Trump, porque dijo que va a recuperar nuestro país".
Aunque Trump no reconozca esa relación, la conexión resulta beneficiosa para ambas partes. "Trump los necesita para incentivar el odio entre su base de votantes y para generar titulares sensacionalistas", sostiene Belew. Una relación de simbiosis en la que el nacionalismo blanco encuentra en el presidente un altavoz para sus ideas y Trump cuenta con movimientos que alimentan la polarización y refuerzan parte de su discurso político.