Guerra en Oriente Medio

Trump insta a los buques a pasar por Ormuz pese a las minas iraníes y a la casi imposible apertura de un carril seguro

Los detalles El tramo más estrecho de Ormuz es de poco más de 30 kilómetros y algunos medios de EEUU hablan de que Irán habría instalado 6.000 minas a lo largo del paso.

El estrecho de Ormuz es ahora mismo uno de los escenarios protagonistas de la guerra en Irán. El bloqueo de este paso clave para el comercio de productos esenciales como el petróleo está afectando a los mercados internacionales y, pese a las amenazas de Irán, Donald Trump insiste en que transitarlo es seguro.

El presidente estadounidense repite como un mantra que la guerra contra Irán está casi terminada y que acabará cuando él quiera. Según el 'New York Times', este constante mensaje es su forma de preparar el terreno para acabar con una guerra que es criticada incluso por personas de su propio gobierno debido a la aparente falta de estrategia ante la respuesta iraní.

Porque, por mucho que Trump insista en que Israel y EEUU tienen dominada a la República Islámica, la realidad es que está haciendo más daño del que podrían haber esperado. Por ejemplo, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, llegó a decir que los iraníes no se atreverían a cerrar el estrecho, algo que finalmente sí han logrado. A ello hay que sumar los siete soldados estadounidenses muertos y el centenar de heridos.

Tal es el poder de Irán sobre el estrecho, que este miércoles el portavoz Ebrahim Zolfighari ha amenazado con aumentar el precio del petróleo hasta los 200 dólares el barril, una cifra que dañaría la economía mundial. "Si pueden permitirse el precio del petróleo a 200 dólares por barril, que sigan jugando a este juego", ha advertido.

Al comprobar las webs de navegación, se ve una mayoría de puntos rojos, que son aquellos navíos bloqueados. Actualmente, solo atraviesan Ormuz algunos barcos autorizados por Irán, barcos con su petróleo o buques con bandera rusa o china. El resto que lo intenta, se arriesga a ser atacado, como le ha ocurrido este miércoles a un carguero tailandés del que Omán ha rescatado a 20 de sus marineros.

Esta realidad no afecta a Trump, que este mismo miércoles ha animado a las compañías petroleras a navegarlo. "Creo que deberían hacerlo", ha espetado el republicano al ser preguntado por los periodistas. Una afirmación que contradice las indicaciones de su propio ejército, que ha recomendado a los iraníes evitar las instalaciones portuarias civiles ante el riesgo de ataques.

Las minas en el estrecho

Una de las razones que esgrime el presidente estadounidense para afirmar que el estrecho es seguro es la destrucción de barcos minadores iraníes que habrían comenzado a dejar minas en el mar. Trump asegura haber acabado con 28 de estos navíos.

Sin embargo, la 'CNN' ha informado de que Irán ya habría plantado entre cinco mil y seis mil minas. Aunque la información de 'Reuters' rebaja esta cifra a unas "decenas" de minas, igualmente dificultaría la circulación y pondría en peligro a los marineros.

Al igual que ocurre con las minas terrestres, estas explotan cuando un buque choca con ellas, aunque hay distintos tipos. Por ejemplo, están las magnéticas y las que se activan con el ruido de las hélices o con el cambio de presión cuando pasa un buque.

Según fuentes de inteligencia estadounidenses, Irán podría estar utilizando los llamados 'submarinos de bolsillo' para instalarlas. Se trata de embarcaciones más pequeñas con capacidad para transportar de dos a tres minas cada una.

El tráfico en Ormuz

Aunque se desconoce hasta qué punto Irán ha minado el estrecho, limpiarlo llevaría su tiempo. De terminar el conflicto, una manera de garantizar el tráfico sería crear un pasillo seguro por el que pudieran pasar los petroleros. EEUU afirma que se podría lograr en pocos días, pero no todo es tan fácil.

En su funcionamiento habitual, el estrecho de Ormuz ya funciona de forma similar a una autovía, con dos 'carriles' que conectan el golfo Pérsico (donde está el petróleo) y el de Omán, la salida de ese crudo hacia el resto del mundo. La dificultad es que tiene una forma de embudo y el paso es relativamente angosto.

La parte más estrecha tiene unos 30 km de ancho y esos 'carriles' tienen apenas tres kilómetros cada uno, con una "mediana" más o menos similar para evitar choques. En principio, por un lado van los petroleros que salen cargados del golfo hacia Asia o Europa y por el otro, los que vuelven para 'repostar'. Por lo tanto, es relativamente fácil taponarlo y, si realmente está plagado de minas, sería complicado hacer una vía accesible rápidamente.

Mapa de los 'carriles' que utilizan los barcos en el estrecho de OrmuzlaSexta

Como en todo, hay formas poco legales con las que superar estos problemas. La principal táctica que usan algunos barcos es apagar el transpondedor, el sistema electrónico que emite en tiempo real la posición, nombre y destino de cada barco. Conocidos como "buques fantasma" también navegan sin luces o sin radio para evitar ser detectados.

Asimismo, algunos hacen lo que los expertos llaman "spoofing", y que consiste en falsear esas señales electrónicas, bien simulando tener bandera amiga para Irán, por ejemplo china, o falsificando la posición, como si estuvieran en otra ruta segura. No obstante, estas opciones no son la circulación segura de la que habla Trump para garantizar el tráfico marítimo.

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