Guerra en Oriente Medio

Trump y su nueva excusa para no acabar con la guerra en Irán: que sus aliados en Oriente Medio mejoren sus relaciones con Israel

Los detalles Con todo un planeta pendiente de un acuerdo con Irán, más que una reunión de alto nivel con su gabinete, Donald Trump ha tenido una quedada entre amigos. La guerra con Irán ha quedado en segundo plano, tapada por bromas y chascarrillos del presidente.

La guerra abierta con Irán era el punto fuerte de la reunión que ha mantenido en la tarde de este miércoles el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con su gabinete. La verdad es que han hablado de la guerra y han puesto sobre la mesa posibilidades para desbloquear el estrecho de Ormuz. Pero, haciendo gala de su carácter, Trump ha empezado debatiendo sobre algo tan importante como la guerra en Oriente Medio, para terminar bromeando con que a su secretario de Defensa le gusta la guerra.

Lo poco que han acordado en torno a la guerra de Irán implica poner aún más complicado el camino para llegar a un acuerdo de paz. Porque Trump ha condicionado el final de la guerra a que sus países aliados en Oriente Medio, como Arabia Saudí o Qatar, mejoren sus relaciones con Israel.

"No estoy seguro de que debamos cerrar el acuerdo si no firman para unirse a los Acuerdos de Abraham", ha declarado Trump. Considera que estos países le "deben" ese gesto.

Pero con todo un planeta pendiente de un acuerdo con Irán, más que una reunión de alto nivel, este encuentro con su gabinete ha parecido una quedada entre amigos. Entre los colegas de Trump.

"Tenemos una gente estupenda. El secretario de Guerra parece sacado de una película", ha empezado diciendo Trump para acabar su frase de la peor forma posible. "Pete Hegseth... a él, le encanta la guerra", ha presuntamente bromeado mientras rompía en una carcajada.

Acto seguido, le ha dado un golpecito en el brazo al secretario de Guerra y otro a Marco Rubio. "Marco, estás en todas partes; ayer te vi en tres localizaciones diferentes".

Tras estas bromas, parece que sí han encontrado el momento de hablar de Irán. "Creemos que ha habido cierto progreso y veremos en las próximas horas y días", ha anunciado Rubio.

Aunque tantos son los países en los que ha metido mano, que este miércoles el presidente Trump ha confundido Irán con Venezuela. "A pesar del conflicto con Venezuela, que ya no tiene armada, ni fuerza aérea, ni liderazgo", ha asegurado erróneamente.

De los chistes a las amenazas

Porque el mantra de un régimen iraní debilitado siempre va acompañado, en boca de Trump, de una buena amenaza. Esta es la última del presidente de EEUU: "No estamos satisfechos con esto, pero lo estaremos". "O eso, o tendremos que terminar el trabajo".

De la amenaza al altruismo hay un paso en el universo Trump. Quizás por eso ha asegurado: "No lo hago solo por nosotros, lo hago por el mundo".

Por último, en esta reunión con su gabinete de colegas ha ido saltando de un tema a otro. Primero ha cargado contra la comunidad somalí de Minnesota al decir que "son todos unos ladrones, los somalíes". "Todos dicen que son autistas".

Luego ha pasado a elogiarse a sí mismo en su habilidad de construir piscinas. "Amo las construcciones, son muy emocionantes", ha asegurado, para acabar diciendo que a su llegada a la Casa Blanca faltaban ladrillos en la entrada. "¿Sabes por qué? Se los lanzaban a la gente".

Y todo esto, solo en cuestión de una hora de reunión y con temas que han dejado en nada o en mínimos las opciones a aplicar para acabar con la guerra en Irán.

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