Guerra en Oriente Medio

Trump se resiste a dejar de negociar con Irán: llama a Netanyahu para no atacar Líbano y el israelí ya habla de incumplir su palabra

Entre líneas Trump sostiene que las conversaciones con Irán "continúan a un ritmo acelerado" aunque la República Islámica aún no se ha pronunciado sobre el acuerdo entre Israel y Hizbulá.

Donald TrumplaSexta

Benjamín Netanyahu y Donald Trump son aliados leales, pero cada uno tiene objetivos muy diferentes en Oriente Medio. Un hecho que ha quedado demostrado en los últimos meses, en los que el republicano ha tenido que frenar las pretensiones del israelí para evitar que perjudique los intereses de EEUU.

El último capítulo de esta complicada relación se ha dado este lunes, cuando Trump ha tenido que llamar de urgencia a Netanyahu para que frene la ofensiva en Líbano que desde hace semanas pone en peligro sus negociaciones de paz con Irán.

En pocas horas ha pasado del "realmente no me importa" que terminen las negociaciones con Irán, que anunció que suspendía el diálogo por los ataques de Israel a Líbano, a presionar al primer ministro israelí para que cancele su operación en Beirut.

El presidente estadounidense rechazó este fin de semana la última propuesta de Teherán y reiteró que no tiene prisa en acabar la guerra. Sin embargo, aunque afirme que sigue sobre la mesa la opción de reanudar la ofensiva militar, no es su primera elección y quiere mantener abierto el diálogo y el frágil alto el fuego que acordaron a principios de abril.

Poco después, y tras los reiterados ataques de Israel a Líbano, estos dos países pactaron otra tregua. Desde entonces, se han reunido varias veces en Washington para intentar acabar el conflicto, pero ello no ha significado el fin de las hostilidades por parte de las fuerzas israelíes. En estas semanas ha llevado a cabo ataques aéreos y terrestres.

Irán suspende las negociaciones

Irán siempre ha defendido que su alto el fuego con EEUU incluye a Líbano. Finalmente, y ante el aviso de Israel de inminentes ataques contra los suburbios de Beirut, este lunes se ha plantado y ha anunciado la paralización de las negociaciones con Washington.

"El equipo negociador iraní suspende las conversaciones y el intercambio de mensajes (con EEUU) a través de un mediador dado que el régimen sionista sigue cometiendo crímenes en Líbano", indicó el gobierno a través de medios iraníes.

A partir de ahí, las amenazas de la República Islámica se sucedieron a lo largo del día. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, avisó que "Estados Unidos e Israel son responsables de las consecuencias de cualquier violación" y que Irán "continuará utilizando todos sus recursos (...) para proteger sus intereses cuando sea necesario".

Por su parte, el Comando Central iraní advirtió a los residentes del norte de Israel que evacuasen si Israel atacaba Beirut. "Evacúen si no quieren salir dañados", expresó en declaraciones recogidas por 'Reuters'.

Del "me da igual" a la llamada a Netanyahu

Ante esta escalada de tensión, la primera reacción pública de Trump fue decir que no había recibido ninguna comunicación de Irán al respecto. "Creo que hemos hablado demasiado, para ser sinceros. Creo que guardar silencio sería muy bueno, y podría durar mucho tiempo", declaró en una entrevista con 'NBC News'.

Posteriormente, restó importancia a la ruptura de negociaciones con Irán afirmando que "realmente no me importa". "Me da completamente igual", subrayó en una entrevista con la 'CNBC'.

Sin embargo, casi al mismo tiempo estaba hablando por teléfono con Netanyahu. Rápidamente salió a anunciar que, en su "productiva conversación", Bibi le había asegurado que no habrá tropas israelíes en Beirut y que las que estaban de camino "ya se han dado la vuelta".

También, y por primera vez desde el inicio de la ofensiva contra Líbano, Hizbulá había aceptado parar sus ataques contra Israel. Una postura que ha confirmado luego el gobierno de Líbano. Cabe destacar que el presidente ha tenido que abordar la situación personalmente después de que Marco Rubio propusiese el domingo un plan para una "desescalada gradual".

El jefe de la diplomacia estadounidense habló con el presidente libanés, Joseph Aoun, y con Netanyahu y sugirió que Hizbulá cesase sus ataques contra Israel y, a cambio, Israel se abstuviese de intensificar la ofensiva en Beirut. Un plan que no fue secundado por ninguna de las partes.

Una tregua que solo incluye Beirut

Con su intervención directa, Trump se ha asegurado así mantener abierta la vía diplomática con Irán. Según ha expuesto en Truth Social, "las conversaciones continúan a un ritmo acelerado", aunque de momento la República Islámica no se ha pronunciado.

Además, este conflicto en Oriente Medio es de todo menos estable y Netanyahu no da nada por zanjado. Poco después de que se anunciase el acuerdo se han reportado al menos dos muertos por un ataque israelí contra el sur del país y Netanyahu ha asegurado que "las FDI seguirán operando según lo previsto en el sur de Líbano".

En un comunicado ha expuesto que ha dejado claro a Trump que su postura no ha cambiado y que atacará "objetivos terroristas" en Beirut si Hizbulá no frena su ofensiva. Un polvorín que involucra a actores con planes muy distintos y que podría estallar por los aires en cualquier momento.

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