En el Foro de Davos
Un Trump socarrón hace implosionar Davos con su obsesión por Groenlandia con el respaldo de un Rutte adulador que compromete a la OTAN
¿Por qué es importante? Trump ha asegurado que no va a invadir por la fuerza Groenlandia, al menos de momento, y ha remarcado que no lo hace porque no le hace falta recurrir a la fuerza de su ejército mientras insiste en que necesita este territorio autónomo danés "por estrategia y seguridad nacional".
Resumen IA supervisado
En el Foro de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su interés en adquirir Groenlandia, describiéndola como "un pedazo de hielo, frío y mal ubicado". Durante su visita, Trump recibió un trato especial, siendo transportado desde el helicóptero hasta su vehículo blindado sin tocar la nieve. En su discurso, aseguró que no planea usar la fuerza para obtener Groenlandia, pero dejó claro que no renunciará a la isla, considerándola esencial para la estrategia y seguridad nacional de Estados Unidos. Trump busca negociar su compra y enfatizó que solo él puede proteger y gestionar adecuadamente la isla.
* Resumen supervisado por periodistas.
El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, ha expresado este miércoles por primera vez en suelo europeo su necesidad de hacerse con Groenlandia. Lo ha hecho en el Foro de Davos, en Suiza, donde ha afirmado que "solo" está pidiendo "un pedazo de hielo, frío y mal ubicado".
Alfombra roja para la llegada del presidente estadounidense a Europa, de la puerta del helicóptero a la puerta de 'La Bestia', su vehículo blindado, para que sus pies no tocasen la nieve. Así ha sido la llegada de Trump a la cumbre de Davos: terciopelo y atenciones para quien, solo unos minutos después, ha implosionado el foro con sus amenazas y su extravagancias.
Trump sabe que es el centro del mundo, y no de uno cualquiera: el centro de la cumbre más poderosa del planeta, la que se está celebrando en Davos. En esta ciudad suiza se reúnen cada mes de enero líderes y empresarios internacionales para definir los hilos que mueven el poder. Y si este año esos hilos están tan enredados en gran parte es por culpa de Trump.
"¿Quieren que diga unas palabras sobre Groenlandia? Lo iba a omitir de mi discurso, pero creo que no estaría bien visto", ha dicho Trump medio vacilando y con tono socarrón. Este ha sido el preludio de su anuncio sobre Groenlandia, el más importante que, ha asegurado, iba a hacer este miércoles: Groenlandia para EEUU, sí o sí.
"Seríamos imparables, la verdad, pero no voy a hacerlo. Y ahora es cuando todo dicen: '¡Qué bien!' La gente pensaba que iba a usar la fuerza, pero no lo necesito, no quiero hacerlo, no voy a hacerlo", ha dicho. Trump ha asegurado así que no va a invadir por la fuerza Groenlandia, al menos de momento. El presidente de EEUU ha remarcado que no lo hace porque no necesita recurrir a la fuerza de su ejército. Pero, ¿y si algún día sí que le hace hace falta? Lo que ha quedado clarísimo este miércoles es que no piensa renunciar a la isla ártica.
"La necesitamos por estrategia y seguridad nacional. Solo EEUU por sí solo puede proteger este gigantesca masa de tierra, este gigantesco trozo de hielo para gestionarlo y mejorarlo. Por eso busco negociaciones inmediatas para negociar la compra de Groenlandia por parte de EEUU", ha remarco.
Trump ha dejado clara su obsesión ante una multitud y poco después la ha repetido en un encuentro bilateral con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Y, por supuesto, Rutte no le ha plantado cara. Todo lo contrario: su adulación hacia Trump da vergüenza. Ante ese peloteo, el presidente de EEUU ha asegurado que la compra de Groenlandia solo quiere negociarla con él.
"Es un encuentro que esperaba con muchas ansias. Está haciendo un trabajo fantástico. Somos amigos. Es un buen hombre, nunca me ha mentido antes. Tenemos una buena relación. Voy a hablar (de Groenlandia) con este hombre. Francamente, es más importante (que el primer ministro de Groenlandia)", ha dicho el mandatario.
Y, de hecho, poco después ha anunciado un "marco para un futuro acuerdo" tras "una reunión muy productiva" con el secretario general de la OTAN. "Hemos establecido las bases de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región del Ártico. Esta solución, de concretarse, será muy beneficiosa para los Estados Unidos de América y para todas las naciones de la OTAN", ha escrito en su red social. Tras este pacto, Trump ha asegurado que no impondrá los aranceles que estaban previstos para entrar en vigor el 1 de febrero.
Trump, en su papel de 'Matón en Jefe'
Muy metido en su papel de 'Matón en Jefe' ha estado Trump sobre el 'escenario' de Davos. "Si decido utilizar la fuerza bruta, seríamos francamente imparables", ha remarcado. Y ha agregado: "[Aquí mismo hay líderes] que no se atreven a mirarme a los ojos". Ha llegado, incluso, a faltarle el respeto al anfitrión en su propia casa, aunque el aludido ha decidido no darse por eso mismo. "Suiza, dejadme contaros una historia sobre Suiza, sin nosotros, no sería Suiza; ninguno de los países que están aquí [existiría]".
El neoyorquino se ha lanzado a reescribir así la historia, y ha seguido con no-tan-veladas amenazas. "Quiero trabajar con todos los países, no destruirlos, aunque podría [con aranceles y tarifas]", ha declarado. Quizá revenido por la firmeza de los euronórdicos. "No aceptaremos que nos chantajeen", ha dicho el primer ministro sueco, Ulf Kristersson.
Trump ha divagado, como de costumbre, de lo humano y lo divino, de lo foráneo — una vez más con nombres atragantados— a lo doméstico, siempre sacando pecho y pagado de sí mismo. "Yo cuando gano gano por goleada, gané en los siete estados bisagra", ha señalado. También ha insistido en su otro papel autofantaseado, el de ese pacificador que, despechado por el Nobel que no le han dado, ya no se considera tan comprometido con la paz.
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