7 y 8 de julio
Trump somete a examen a los miembros de la OTAN: Turquía acoge una cumbre donde España es el aliado díscolo
¿Por qué es importante? El año pasado, los aliados de la Alianza Atlántica se comprometieron a incrementar hasta el 5% de su PIB la inversión en defensa, una cifra que solo nuestro país ha afirmado que no llegará.
Resumen IA supervisado
España se presenta como el invitado incómodo en la cumbre de la OTAN en Ankara, donde los líderes discutirán el aumento del gasto militar y el apoyo a Ucrania. La reunión, marcada por la presión de Donald Trump para que todos los miembros gasten el 5% de su PIB en defensa para 2035, enfrenta resistencia de España, que se niega a comprometerse con un porcentaje específico. Mientras tanto, Europa intenta cumplir con las demandas de Trump, pero Estados Unidos insiste en evaluar a sus aliados. Además, se espera que los aliados destinen 140.000 millones de euros en apoyo militar a Ucrania, sin la contribución financiera directa de Estados Unidos, pero sí con la compra de armas estadounidenses.
* Resumen supervisado por periodistas.
España es el invitado incómodo de la cumbre de la OTAN. Este próximo martes y miércoles, Ankara (Turquía) recibe a los 32 jefes de estado y de Gobierno miembros de la OTAN que van a reunirse para analizar cómo van sus avances en el gasto militar al que se habían comprometido, así como también acordar destinar más recursos en favor de Ucrania en la guerra.
"Anunciaremos contratos por valor de decenas de miles de millones de dólares", adelantaba durante la semana Mark Rutte, secretario general de la Alianza Atlántica. Porque habrá cosas en duda que se dirimirán en la cumbre de dos días, pero no está que el objetivo número uno es aumentar el gasto militar.
Ese que Donald Trump lleva pidiendo meses y meses al resto de miembros de la Alianza: "Lo digo públicamente: estamos muy decepcionados con la OTAN, porque no ha hecho absolutamente nada. Y siempre lo he dicho". Porque al presidente estadounidense no le parece suficiente los esfuerzos actuales de sus aliados. Por ello, quiere que en 2035 todos gasten el 5% de su PIB.
"La OTAN es y siempre será una alianza transatlántica, pero debemos reequilibrarla para mejor (...). En estrecha colaboración con Estados Unidos, los aliados europeos y Canadá están asumiendo mayor responsabilidad en materia de defensa convencional en Europa", señalaba esta semana desde Berlín Mark Rutte.
No obstante, aquí España es el aliado díscolo. Pedro Sánchez ya ha dejado claro que no gastarán tal cantidad. De hecho, ya consiguió que la OTAN aceptase su posición de aumentar el gasto pero no vincularlo a un porcentaje concreto.
Mientras tanto, Europa arrastra los pies para intentar cumplir las exigencias de Trump. Porque Rutte ya ha intentando en varias ocasiones bajar los humos de Trump aumentando su cariño por él, pero de nada parece que haya servido. Incluso le detalló con una pizarra en el Despacho Oval que los aliados, solo en 2025, incrementaron su inversión en casi un 20 %, lo que equivale a 139.000 millones de dólares (121.650 millones de euros) adicionales.
Pero la postura de Estados Unidos sigue siendo ir a Ankara para hacer examen a sus aliados en una cumbre que no es del gusto de todos los turcos, como han dejado claro en las calles de Estambul manifestantes rechazando la llegada de la OTAN.
El encuentro llega, además, en un momento en que los aliados europeos se ven obligados a dar un paso al frente tras el anuncio de Washington de que dejará de poner a disposición de la Alianza material fundamental en caso de ataque para centrar su atención en otros escenarios. Es lo que se ha bautizado como OTAN 3.0: unos aliados europeos asumiendo más responsabilidad de la defensa convencional en su territorio mientras Estados Unidos permanece anclado en la Alianza pero con menos compromisos.
Ayuda a Ucrania
Durante la primera jornada de la cumbre, está previsto que Rutte reciba al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y tendrá lugar un consejo OTAN-Ucrania a nivel de ministros de Exteriores, y es que el apoyo a Ucrania será otro de los puntales de la cumbre: se espera que los aliados impulsen un apoyo militar para Kyiv de 140.000 millones de euros en dos años, incluida la contribución de 60.000 millones de préstamo de la Unión Europea.
Estados Unidos no aportará dinero a ese fondo que, no obstante, servirá para que los europeos y Canadá sigan comprándole armas -a través de la iniciativa PURL de la OTAN- para enviar a Ucrania, esencialmente defensas aéreas como interceptores Patriot.
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