Desde su primer mandato
Trump y sus ansias de anexionarse Groenlandia: un interés que viene de lejos y alimentado por un empresario amigo suyo
Los detalles Durante su primer mandato, el presidente estadounidense ya valoró la idea después de que se la sugiriera Ronald Lauder, un empresario de cosméticos del que es amigo desde hace más de 60 años.
Resumen IA supervisado
Donald Trump ha mostrado un interés persistente en Groenlandia, influenciado por su amigo y empresario Ronald Lauder. Durante su primer mandato, Trump planteó la idea de comprar la isla, una propuesta que Lauder, dueño de Estée Lauder, sugirió debido a los recursos estratégicos de Groenlandia según John Bolton. Lauder ha apoyado políticamente a Trump y tiene intereses comerciales en la isla. Trump ha considerado la adquisición de Groenlandia por sus recursos naturales y su importancia geopolítica, aunque no es el primer intento de Estados Unidos de adquirir el territorio danés.
* Resumen supervisado por periodistas.
Donald Trump tiene entre ceja y ceja Groenlandia. Ya ha dicho que "por las buenas o por las malas" Estados Unidos "hará algo" en la isla más grande del mundo por mucho que sea territorio de un aliado OTAN como es Dinamarca. Lo que no es tan conocido es que este ansia expansionista del presidente estadounidense no es nueva, ya que habló de ella durante su primer mandato, y que encima es una idea que le sugirió un empresario amigo suyo.
El consejero de Seguridad Nacional durante el primer mandato del republicano, John Bolton, ha explicado a 'The Guardian' que un día Trump le convocó al Despacho Oval para transmitirle una idea: "Dijo que un destacado empresario acababa de sugerir que Estados Unidos comprara Groenlandia".
Una propuesta que, poco después, Bolton supo que venía del empresario Ronald Lauder, un multimillonario del sector cosmético dueño de Estée Lauder y un gran amigo de Donald Trump desde hace más de 60 años. Es más, Bolton ha reconocido que directamente discutió la opción de comprar Groenlandia con el propio Lauder.
De hecho, el exconsejero de Seguridad Nacional afirma que este es el 'modus operandi' del presidente: "Toma como cierta la información que escucha de sus amigos y no puede cambiar su opinión".
La relación Trump-Lauder
Ronald Lauder ya lleva apoyando mucho tiempo la carrera política de Trump. Cuando este consiguió la victoria en 2016, el empresario de cosméticos donó 100.000 dólares al comité de recaudación de fondos de la victoria de Trump. Y, cuando se cuestionó la cordura de Trump al frente de la Casa Blanca, Lauder lo calificó como "un hombre de increíble perspicacia e inteligencia".
En 2018, el empresario reconoció estar ayudando al presidente de Estados Unidos con "algunos de los desafíos diplomáticos más complejos imaginables", lo que parece que podría ser su interés en Groenlandia. Ya en 2019, Trump ya jugaba con la idea como mostró en X publicando una foto de la Torre Trump en la isla más grande del mundo. "¡Prometo no hacerle esto a Groenlandia!", publicó.
Y en febrero de 2025, cuando el territorio autónomo danés todavía no estaba en la mesa de debate y Trump acaba de volver a la Casa Blanca, Lauder insistía con la idea. "El concepto de Groenlandia de Trump nunca fue absurdo; fue estratégico. Bajo su hielo y roca se encuentra un tesoro de tierras raras esenciales para la inteligencia artificial, el armamento avanzado y la tecnología moderna. A medida que el hielo retrocede, surgen nuevas rutas marítimas que transforman el comercio y la seguridad globales", afirmó en el 'new York Post'.
"He trabajado estrechamente con líderes empresariales y gubernamentales de Groenlandia durante años para desarrollar inversiones estratégicas allí", reconoció. Y es que el multimillonario parece tener intereses comerciales en la isla más grande del mundo.
Los intereses en Groenlandia
Según ha investigado 'The Guardian', a medida que Trump ha intensificado sus amenazas de anexionarse Groenlandia, Lauder ha ido adquiriendo propiedades comerciales allí porque también tiene interés en los minerales que se pueden encontrar en el territorio ártico.
Los registros corporativos daneses, revisados por el citado medio, muestran que una empresa con domicilio en Nueva York y con propietarios anónimos ha comprado acciones de Groenlandia en los últimos meses. Unas compras que varios medios de comunicación de Dinamarca atribuyeron a Ronald Lauder.
Además, una de las iniciativas de Lauder consiste en exportar agua de manantial de lujo desde una isla en la bahía de Baffin. Otra es que este grupo de inversores también busca generar energía hidroeléctrica a partir del lago más grande de Groenlandia para una fundición de aluminio.
No es el primer intento
Tal y como recoge el 'Wall Street Journal', Trump ha preguntado en varias ocasiones a sus asesores si Estados Unidos puede adquirir Groenlandia, ha escuchado con interés cuando discuten sobre sus abundantes recursos y su importancia geopolítica y, según el testimonio de dos personas recogidas por el periódico estadounidense, ha pedido a su abogado de la Casa Blanca que estudie la idea.
Según afirman, el presidente estadounidense no solo está interesado en la isla más grande del mundo debido a los recursos naturales que posee, sino también porque dejaría un legado de su mandato similar al que consiguió el presidente Dwight Eisenhower con la conversión de Alaska en el estado número 49 de EEUU en 1959 después de que el presidente Andrew Johnson la comprara en 1867.
Ahora bien, esta ansia de Trump por el territorio autónomo danés no es el primer intento estadounidense de adquirir Groenlandia... ni tampoco la segunda. En ese mismo año 1867, el Departamento de Estado también había iniciado una investigación sobre la compra de Groenlandia e Islandia, una que no fructificó.
Y, en 1946 bajo el mandato de Harry Truman, Estados Unidos fue más lejos y directamente ofreció al Reino de Dinamarca 100 millones de dólares por Groenlandia, una oferta que los daneses rechazaron.
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