Guerra comercial
Turismo y operaciones corporativas en caída: los primeros efectos de los aranceles de Trump, más allá de las bolsas
Resumen IA supervisado
La escalada arancelaria impulsada por Donald Trump ya está afectando a la economía global. Las empresas han reducido inversiones y operaciones de fusiones, que cayeron un 17% en marzo. El turismo estadounidense también se resiente, con una caída del 17% en visitantes europeos, debido a la percepción negativa de la política de Trump. Las exportaciones chinas aumentaron más del 12% en marzo, mientras las empresas estadounidenses acumulaban inventario anticipando la guerra arancelaria. Muchas firmas planean trasladar su producción fuera de China, pero no a Estados Unidos, sino a India o el Sudeste asiático.
* Resumen supervisado por periodistas.
Mientras Europay el mundo intentan mitigar la escalada arancelaria de Donald Trump, la economía ya empieza a sufrir sus efectos más allá de las turbulencias en la Bolsa.
Las empresas del mundo han frenado sus inversiones y también sus operaciones de compra y fusiones con otras empresas. Operaciones corporativas que en marzo se desplomaron un 17%. "Las fusiones se dan para aprovechar economías de coste y ventajas competitivas. Y esto lo frena en seco", explica Emili Vizuete, director del máster en Comercia y Finanzas Internacionales de la Universidad de Barcelona.
Otro sector castigado es el turismo de Estados Unidos. El mes pasado, los visitantes europeos cayeron un 17% respecto a marzo de 2024. El motivo hay que buscarlo en el rechazo que genera una actitud de Trump que se percibe agresiva y que, en palabras de X, "está generando una cierta animadversión hacia América", Joan Esteve, director de inversiones de Gesinter.
Aunque si los precios aumentan en Estados Unidos, su turismo podría ir a peor y que "la inflación de la economía americana haga menos atractivo a medio-largo plazo visitar Estados Unidos", según apunta Vizuete.
Otro dato significativo es el aumento de las exportaciones chinas por encima del 12% también en marzo, cuando las empresas estadounidenses se apresuraron a comprar suministros ante el aviso de que Trump entraría en guerra arancelaria con el gigante asiático. "Ha habido un acopio importante de inventario de las empresas americanas", señala a este respecto Esteve.
El 30% de las empresas estadounidenses que producen en China, en cambio, ya están pensando en desplazar sus centros de producción a otros países, pero no a Estados Unidos, como pretendía Trump. "Las mismas empresas ya se lo han dicho a Trump: nosostros no nos vamos a volver a Estados Unidos a producir", ha explicado este lunes el economista Alejandro Inurrieta en Al Rojo Vivo. Las empresas, en cambio, piensan en trasladarse a la India o al Sudeste asiático.