Entre minas
Ucrania, el país más minado del mundo: kilómetros de amenaza enterrada donde un paso en falso es una sentencia de muerte
El contexto Expertos aseguran que el país liderado por Volodímir Zelenski, que vive en guerra desde hace cuatro años, "no estará limpio en menos de una década".
Resumen IA supervisado
Ucrania se enfrenta a un grave problema al ser el país más minado del mundo, con vastos territorios peligrosos incluso cerca de su capital, Kyiv. Expertos estiman que el país no estará libre de minas en menos de diez años. Sin embargo, la tecnología avanza y drones junto con inteligencia artificial están ayudando a identificar explosivos con un 70% de precisión. Oleksandr utiliza realidad virtual para manejar excavadoras blindadas, minimizando el riesgo humano. Además, ciudadanos como una madre de tres hijos se suman al esfuerzo de desminado, cambiando sus vidas para proteger sus tierras. Más de 130.000 kilómetros cuadrados siguen afectados, en una lucha que podría durar décadas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Ucrania es el país más minado del mundo, territorio marcado por kilómetros de campos y bosques donde dar un paso en falso es una sentencia de muerte. No solo es el frente, sino que incluso cerca de su capital, Kyiv, el peligro sigue enterrado cuatro años después.
"Donde hubo ocupación, hay campos de minas. Ucrania no estará limpia en menos de diez años", aseguran expertos. Pero la tecnología está acelerando el reloj y es que ahora, drones e inteligencia artificial analizan el terreno para identificar explosivos con un 70% de precisión.
Por su parte, un ciudadano llamado Oleksandr usa realidad virtual para guiar excavadoras blindadas desde la distancia. Si algo estalla, nadie muere: "Cada detonación nos da confianza... sabemos que estamos salvando vidas".
Entre ellas, la de una madre de tres hijos, que cambió las agencias de viajes por el detector de metales para limpiar su tierra: "Tras el inicio de la invasión a gran escala, todos mis amigos se fueron a luchar. Pero como soy mujer y tengo tres hijos, me rechazaron en el centro de reclutamiento".
Más de 130.000 kilómetros cuadrados siguen contaminados en una batalla silenciosa que durará décadas.