Otra más del republicano

El último delirio de Trump: planea declarar "monumento nacional" el Despacho Oval tras llenarlo de oro para que "ningún estúpido" pueda tocarlo

Entre líneas En un nuevo ejemplo de su obsesión por perpetuarse, el presidente de EEUU quiere blindar sus propias reformas tras convertir el Ala Este de la Casa blanca en un salón de baile y dejar todo tan dorado como el palacio del rey Midas.

Donald Trump ha tenido una última ocurrencia. Una de esas que suele tener de forma habitual y que, de nuevo, tiene que ver con la idea de perpetuarse a sí mismo. En esta ocasión, el elemento elegido ha sido la propia Casa Blanca, lugar en el que otros muchos presidentes antes que él han ocupado, y que ha transformado porque sí con elementos como un salón de baile y una cantidad de oro que hace que todo parezca el palacio del rey Midas. Ahora, para que nadie pueda hacer nada, busca blindar su obra declarando el Despacho Oval "monumento nacional".

Porque el creador de algo que bien puede llamarse 'destrozo del Ala Este de la Casa Blanca', ahora quiere el título de 'protector de sus propias reformas": "El Despacho Oval y la Sala del Gabinete serán un monumento nacional".

Con la palabra "oro" en la boca y el elemento en cuestión haciendo de la Casa Blanca una 'casa dorada', Trump no quiere que nadie toque su obra.

"No se permitirá que nadie la toque o la destruya, o que gente estúpida la derribe para construir algo con una forma ligeramente diferente", ha expuesto.

Así es Trump. Alguien obsesionado con querer dejar huella y que incluso está asfaltando el jardín porque "la hierba no funciona".

Su pasión por el oro ha llegado a tal nivel que hasta el expresidente Barack Obama ha hecho referencia a la misma: "¿Qué le pasa? Tiene la Casa Blanca como si Saddam Hussein hubiera abierto un 'Cheesecake Factory".

Los únicos límites, los judiciales. Por ejemplo, una jueza ha paralizado de forma cautelar ese Arco del Triunfo con el que sueña y que, de momento, se queda en una simple maqueta en miniatura.

Paralizado al menos dos semanas

Todo, por un dictamen emitido por una jueza federal en el que se prohíbe cualquier actividad de construcción relacionada con esta obra durante al menos dos semanas, mientras el litigio siga su curso.

Los gobiernos del Distrito de Columbia (D.C.) y el estado de Virginia interpusieron el sábado pasado una demanda para frenar lo que califican como un plan "ilegal" y perjudicial para el patrimonio histórico de la capital estadounidense y los intereses del territorio vecino, donde está ubicado el famoso camposanto.

La jueza de distrito Tania Chutkan concluyó que los años de interrupciones en el tráfico y los daños económicos derivados de una construcción de gran envergadura, que se estima podría durar hasta 3 años, justificaban la paralización inmediata de las obras.

Chutkan también calificó como "carentes de sustento" las afirmaciones de la Administración Trump de que el arco funcionaría como una instalación militar, con capacidad de almacenar drones y albergar francotiradores, al no encontrar estas referencias en la propuesta a partir de la que se aprobó el proyecto.

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