"Zona de desastre natural"

Una Venezuela en shock por los devastadores terremotos busca a los desaparecidos entre los escombros mientras el mundo coordina la ayuda a las víctimas

Las cifras El doblete sísmico deja al menos 188 muertos, 200 personas atrapadas y 1.520 heridos, aunque EEUU cifra los fallecidos entre 10.000 y 100.000.

La tragedia golpea a Venezuela. Los dos terremotos que sacudieron al país este miércoles a las 18:04 (hora local) dejan ya al menos 188 muertos, 200 personas atrapadas y 1.520 heridos mientras los desaparecidos se cuentan a miles. Tras el shock inicial, los venezolanos y venezolanas trabajan a contrarreloj para tratar de rescatar con todo lo que encuentran, incluidas sus manos, a los supervivientes entre los escombros de las edificaciones a la espera de la ayuda internacional.

Después de una noche y madrugada marcadas por las réplicas, la luz del día dejó en evidencia la dimensión de una emergencia que tiene como principal protagonista al estado costero de La Guaira, donde está ubicado el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, el principal del país y que sirve a Caracas. En esa región frente al mar Caribe numerosos edificios residenciales y estructuras quedaron reducidas a escombros, lo que llevó a la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, a declarar "zona de desastre natural".

Las cifras de fallecidos y heridos no han cesado de aumentar este jueves y se prevé que seguirán haciéndolo en los próximos días. Estados Unidos ha lanzado una cifra brutal: entre 10.000 y 100.000 fallecidos. Entre las víctimas mortales que ya han sido confirmadas hay una española. Se trata de Alazne Solabarrieta Lecea, de 65 años, nacida en Caracas pero de ascendencia vasca, familia política del exdiputado del PNV Iñaki Anasagasti. Además, otros 68 españoles están desaparecidos. El Ministerio de Exteriores a través de la embajada no ha conseguido contactar con ellos. Pero también las comunicaciones en Venezuela van y vienen.

Las calles están llenas de sonidos de angustia y de la maquinaria que continúa trabajando para levantar los restos de las viviendas derruidas. Los equipos de emergencia siguen buscando a personas bajo esos amasijos de hierros. Miles de ciudadanos vagan a esta hora por las calles con la esperanza de que llegue la ayuda, de escuchar un grito, de encontrar a un superviviente.

Muy seguidos, muy potentes y muy poco profundos

La clave de la magnitud de la destrucción está en los dos terremotos muy seguidos, muy potentes y muy poco profundos. Han golpeado a Venezuela con una fuerza que no habían sentido desde hacía 200 años. La ayuda internacional ya va en camino. El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos explicó que ambos temblores conformaron un "doblete sísmico", un fenómeno en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con pocos segundos de diferencia en la misma zona.

En La Guaira, la capital homónima, así como en las localidades de Catia La Mar y el Caribe, la desesperación se ha apoderado de habitantes de edificaciones afectadas y que desconocen el paradero de sus seres queridos. Ante la poca presencia de autoridades y de cuerpos de rescate, muchos han asumido por cuenta propia la búsqueda de sus allegados. "Eva, Eva, Eva", gritaban, por ejemplo, familiares de una mujer que se dispusieron a rescatarla de entre los escombros.

"No sabemos cuántas personas más hay dentro del edificio", manifestaba un hombre ante otro edificio destruido. Toda ayuda es poca porque los servicios de emergencia trabajan sin descanso, al límite y sin apenas recursos. Y todavía hay muchas zonas a las que no han podido llegar. "Necesitamos ayuda, no han llegado bomberos, no ha llegado nadie. Estamos nada más los vecinos, ¿dónde está la respuesta?", clamaba un hombre entre los escombros. "Miren esto cómo está, no podemos sacarlos a punta de mano", expresaba impotente.

La emergencia ha golpeado con fuerza un país que no estaba preparado para vivir sismos de tal magnitud y cuyos servicios básicos como agua y electricidad son deficitarios desde hace años, lo que se traduce en racionamientos de horas e incluso semanas. Durante esta jornada, en La Guaira se registraron saqueos de algunos comercios.

Por su parte, en Caracas, los capitalinos pasaron en cuestión de horas del temor a las réplicas durante la noche, que obligó a centenares de personas a pernoctar en las calles, a la realidad de una ciudad golpeada anímicamente y marcada por los enormes boquetes en las fachadas de numerosos edificios. Filas de personas buscando abastecerse de alimentos, botellones de agua y combustibles se podían observar en la ciudad, donde los sismos derrumbaron edificios en zonas en el este y el centro caraqueño.

La ayuda internacional está en camino

Ante este escenario, el mundo se ha volcado en prometer una ayuda que ya está en camino. El Gobierno de España ha movilizado a la UME y equipos de rescate. De hecho, la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, ha agradecido la solidaridad del jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, quien ha expresado su disposición de "brindar apoyo inmediato en las labores de búsqueda, rescate y atención a los afectados".

"He sostenido una conversación telefónica con el presidente Pedro Sánchez, quien me ha transmitido la solidaridad y el acompañamiento del pueblo y Gobierno español ante la difícil situación que atraviesa Venezuela", ha indicado Rodríguez en su cuenta de Telegram. La presidenta encargada ha añadido que la coordinación con España se realizará de manera conjunta con equipos del Estado mayor de Venezuela y las autoridades correspondientes.

Desde Europa, además de España, Italia y la República Checa enviarán ayuda a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil, como ha anunciado este jueves la comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib. Por su parte, Argentina, Paraguay, Brasil, Colombia, Guatemala y Chile han mostrado rápidamente su voluntad de enviar refuerzos y asistir a los venezolanos en estas horas cruciales para tratar de rescatar el mayor número de personas vivas.

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