caso mascarillas
Un botín que no aparece, un 'ghosting' que terminó en traición y un acuerdo de "lealtad" con Koldo: la declaración de Ábalos
Entre líneas Prueba de la credibilidad que ha dado el exministro a su exasesor ha sido cuando ha dicho desconocer si el PSOE pagaba con billetes de 500 euros, pero ha agregado: "Si Koldo dice que le han pagado uno o dos...".
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José Luis Ábalos ha comparecido ante el Tribunal Supremo con tres carpetas de documentos, declarándose víctima de un juicio mediático y asegurando que no se ha llevado nada. Ha negado su implicación en la trama de corrupción, argumentando que delegaba decisiones en los técnicos y responsabilizando al empresario Víctor de Aldama de las irregularidades. La Fiscalía Anticorrupción, sin embargo, mantiene su petición de 24 años de cárcel para Ábalos. Durante su declaración, Ábalos ha limitado su responsabilidad a la orden política de comprar mascarillas, negando haber participado en la contratación. También ha abordado acusaciones de enchufes y gastos relacionados con sus parejas, sugiriendo una conspiración en su contra. Ábalos ha admitido el impacto emocional de su relación con Jéssica Rodríguez, quien lo involucró en el caso.
* Resumen supervisado por periodistas.
Con tres carpetas repletas de documentos. Así ha llegado este lunes José Luis Ábalos a su declaración ante el Tribunal Supremo, donde se ha dicho víctima de un juicio mediático y ha asegurado que ya tiene dictada una "condena clara" a pesar de que, según ha insistido, él no se ha llevado nada y "no van a encontrar nada".
¿Dónde está el botín? A esto se ha agarrado el exministro para evitar la cárcel, porque se está jugando muchos años en prisión. Su otro gran argumento ha sido que él, en realidad, delegaba las decisiones en los técnicos. Esa y solo esa ha sido la estrategia de Ábalos: ceñirse a que él solo actuó como ministro de Transportes. En esta línea, ha defendido que el empresario Víctor de Aldama es el origen de todas las irregularidad. Esas mordidas que, ha insistido una y otra vez, él no cobró.
Mientras, hace una semana, uno de los máximos responsables de la investigación, el teniente coronel Antonio Balas, situaba a Ábalos en el centro mismo de la trama y no como al 'ministro florero' que este ha querido vender este lunes. Balas lo definía como un "miembro cualificado", con mando.
Quizá sea por estas contradicciones, pero parece que a la Fiscalía Anticorrupción no le ha convencido la declaración de Ábalos ni las de la semana pasada de Koldo García y Víctor de Aldama. El fiscal Alejandro Luzón ha mantenido exactamente la misma petición de penas que antes de que empezara el juicio: 24 años de cárcel para Ábalos, 19 y medio para Koldo y siete para Aldama. Así lo ha ratificado pese a que el PP ha buscado que el empresario evite la cárcel al rebajar todas las peticiones por cada delito por debajo de los dos años, con lo que ha quedado claro que no quiere que el "nexo corruptor" de la trama entre en prisión.
Limita su responsabilidad a la orden política
No ha calado en el fiscal la imagen que Ábalos ha querido difundir de sí mismo en las seis horas y media que ha estado declarando. Se ha presentado como un ministro que solo dio la "orden política" de comprar mascarillas, pero que nunca se implicó en la contratación y, ni mucho menos, en los trapicheos y mordidas de la trama.
Ábalos ha limitado su responsabilidad en la compra de mascarillas a la orden política. "¿La orden? Sí, claro, la decido yo. Es una orden ministerial", ha señalado. Pero todo lo demás era, según ha agregado, cosa del subsecretario de Transportes. Así, ha remarcado que su confianza en el equipo era plena. "Tienen que contratar como ellos crean conveniente y como sepan", ha manifestado. Además, ha agregado que él no tiene ni idea de cómo se gestionan los procesos de contratación: "Yo no he contratado jamás".
Esta es parte de la estrategia que el exministro habría pactado con Koldo. Ábalos ha asumido la responsabilidad política de la compra de mascarillas y su mano derecha los enchufes de parejas y amigas en empresas públicas. El exministro ha asegurado que fue Koldo quien envió los currículums de Claudia Montes y de Jéssica Rodríguez, aunque, sobre esta, ha apuntado: "Pero no estaba pensando yo en empresas públicas precisamente".
Así se ha pronunciado después de que la que fuera su pareja por aquel entonces acabara contratada por dos empresas públicas: Ineco y Tragsatec. De esto, ha dicho, él tampoco sabía nada. Sí ha afirmado que había pedido expresamente a Koldo que la contratación fuera ajena al ministerio.
En total, han sido casi seis horas y media de declaración en las que Ábalos también ha negado haber recibido del PSOE billetes de 500 euros. "Si Koldo dice que le han pagado uno o dos... A mí nunca me han pagado uno, evidentemente", ha expresado, dando, eso sí, credibilidad en todo momento a la declaración de su amigo Koldo García.
Ábalos desvela el ingrediente secreto de su relación con Koldo
Ábalos ha desvelado el ingrediente secreto de su relación con Koldo. "Tenemos pocas cosas en común, quizá lo único la lealtad", ha manifestado. Algo que es, ha remarcado, poco habitual. "Él siempre mantuvo esa lealtad y es un valor, sobre todo en un ambiente como en lo que uno se mueve", ha apuntado, y ha agregado: "El factor humano es lo único que lo explica, el que te den protección, te cuiden y velen por ti".
En este punto, las declaraciones del exministro y su exasesor se solapan. Coinciden en que el dinero que Koldo le daba no era de Ábalos. Pero de folios, ha dicho, no sabe nada. Las declaraciones de Ábalos y Koldo tienen que leerse en conjunto, como dos partes de una misma estrategia, porque es evidente que hay un acuerdo entre el exministro y su exasesor.
Ambos han tenido una estrategia de repartirse las responsabilidad. Ábalos ha asumido la decisión política de comprar material sanitario durante la pandemia, pero la ha derivado en los técnicos, en el subsecretario del Ministerio de Transportes y en los responsables de las empresas que compraron las mascarillas, Puertos del Estado y Adif.
Koldo García, por su parte, se ha ocupado de los asuntos mundanos, de los enchufes de Jéssica Rodríguez y Claudia Montes y de la casita de novios que el exministro tenía con su antigua novia. Entraron en el juicio de la mano después de toda la instrucción y este miércoles, cuando quedará visto para sentencia, saldrán también de la mano.
Aprendió lo que era el 'ghosting'
Ábalos también ha tenido que responder por la otra cara del caso mascarillas: los continuos enchufes y gastos que la trama pagaba a sus parejas. El exministro ha asegurado que se siente dolido y ha denunciado una conjura contra él de Víctor de Aldama y Jéssica Rodríguez. Con ella, ha revelado, aprendió lo que era el 'ghosting'.
Con el objetivo de sembrar la duda, Ábalos ha dibujado una especie de conspiración entre Jéssica Rodríguez y Aldama. "Dijo que no conocía al señor de Aldama, cuando yo la conocí por él", ha señalado. Así, les ha acusado de estar compinchados: "No encuentro motivo ninguno para que niegue que conoce al señor Aldama salvo que haya algún asunto que hayan arreglado".
Esta ha sido su forma de intentar esquivar las acusaciones de que enchufó a su expareja en las empresas públicas. "Dijo que cobraba sin ir a trabajar sin que nadie le preguntara eso. Ella no puede inculparse de algo si previamente no se le ha dicho: 'Di esto que no te va a pasar nada'". Aunque lo cierto es que la Fiscalía sí se lo preguntó directamente.
"¿Usted llegó a trabajar en Ineco, para Ineco?", le preguntó, y ella replicó: "No. Tenía un contrato de trabajo en Ineco pero no trabajaba activamente en Ineco". Así, ante el testimonio incriminatorio de Jéssica, que dijo: "El señor José Luis Ábalos y yo hablábamos todos los días. Yo le comentaba todas las cosas que me pasaban". El exministro ha intentado escurrir el bulto y ha negado conocer que no trabajara en Ineco. "No, no. Todo lo contrario. Es que es lo que me sorprende", ha afirmado.
Durante su declaración ha aflorado, además, su versión más sentimental cuando ha hablado de ella. "Duele porque yo con esa persona tuve una relación sentimental de verdad. Permítame el atrevimiento, por una persona que la quise", ha dicho. Un cariño del que, pese a todo, todavía queda algún atisbo. "A uno no le parece bien verla sufrir así, verla comparecer aquí", ha agregado Ábalos.
El exministro ha asegurado que esa relación hizo mella en él. "Ya soy un personaje, soy carne de meme", ha lamentado. Y ha dicho que, a pesar de que sabía que tenía que terminar, las formas le dolieron: "Mire ahí descubrí la palabra 'ghosting'. No sabía lo que significaba, me lo dijo ella. Porque fue efectivamente una ruptura muy brusca".
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