Audiencia de Madrid

La caótica fase de instrucción del juez Peinado contra Begoña Gómez: de sus sospechas "inverosímiles" a comparar a Sánchez con Fernando VII

El contexto El magistrado ha acordado este lunes la apertura de juicio oral a Begoña Gómez y, con ello, ha puesto fin a una fase de instrucción que ha llenado portadas por sus excentricidades.

El juez Juan Carlos Peinado ha acordado este lunes la apertura de juicio oral a Begoña Gómez. Ante este paso, ya se puede rememorar la caótica fase de instrucción que se ha producido. La Audiencia Provincial de Madrid ha respaldado algunas de las decisiones del juez Peinado, pero le ha tumbado otras muchas. Y eso no borra que esta haya sido una instrucción llena de decisiones incomprensibles. Llegó a plantear que Begoña Gómez podía fugarse con "colaboración policial" y a comparar a Pedro Sánchez con el absolutismo del Fernando VII.

Pero todo empezó con una querella de Manos Limpias construida con recortes de prensa. "El primer día se tenía que haber inadmitido", ha afirmado en varias ocasiones el ministro de Justicia, Félix Bolaños.

Denuncia que la Audiencia de Madrid terminaría cuestionando por un "contenido algo deslavazado de la denuncia", exactamente como otros varios pasos que el juez Peinado dio durante la instrucción.

La Audiencia le prohibió seguir investigando el rescate de Air Europa por basarse en meras sospechas. "Inverosímil o con datos erróneos, una simple conjetura", dijeron.

También tuvo que desimputar al rector de la Complutense o anular los registros al empresario Juan Carlos Barrabés por haber vulnerado su intimidad.

Peinado llegó a dar por muerta a su propia investigada, cuando en uno de sus escritos se refirió al funeral de la señora Gómez. Comparó a Pedro Sánchez con el absolutista Fernando VII y quiso interrogar al presidente, sí o sí, en La Moncloa. En cuestión de dos minutos, Sánchez se acogió a su derecho a no declarar contra su esposa.

Con este adjetivo calificó la actitud del ministro Félix Bolaños al ser interrogado: "Su testimonio, en un actitud totalmente proterva no se ajusta a la realidad".

La declaración del ministro de Justicia, también en Moncloa, fue tensa. "No sé a qué obedece que esboce usted una sonrisa". "Me está resultando muy sorprendente su interrogatorio. Por eso he esbozado una sonrisa", decía Bolaños en un intercambio con Peinado.

Interrogatorio con peticiones excéntricas como pedir una tarima para situarse por encima de los demás y hacer cambiar la distribución de la sala.

Polémico fue que retirara el pasaporte a Gómez alegando que sus escoltas podían ayudarla a huir. Indignó a la Policía y a sus sindicatos y tuvo que aclarar en un comunicado que no quería ofender.

Ahora, después de tantas excentricidades, Peinado ha concluido una fase de instrucción que ha sido de todo menos normal.

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