crisis de la vivienda

Casi una década contra alquileres abusivos y sentando en el banquillo a los fondos buitres: la historia de un imparable Sindicato de Inquilinas

Los detalles Su último logro es haber convertido el clamor social por la crisis de la vivienda y el caso Maricamen en una multitudinaria acampada en la Puerta del Sol.

Llevan casi diez años denunciando los abusos en los alquileres, parando desahucios, manifestándose y sentando en el banquillo a los buitres. Se trata del Sindicato de Inquilinas, el cual recientemente ha conseguido convertir el clamor social por la crisis de la vivienda y el caso de Maricarmen en una acampada en la plaza madrileña de Sol.

Los señalan, los denuncian y les ganan. En 2017 es cuando se crean los sindicatos en Madrid y Barcelona para ayudar a vecinos y vecinas que estaban siendo expulsados de sus casas, de sus barrios y de sus ciudades. Desde aquel día han pasado nueve años y quizá en aquel entonces ni imaginaban que iban a acabar doblegando al mayor buitre propietario en España: Blackstone.

En aquella ocasión, llegaron a forzar y hasta ganar lo que terminó por convertirse en la mayor negociación colectiva del movimiento por el derecho a la vivienda. En concreto, el Sindicato de Inquilinas logró que el fondo buitre aceptase los términos de más de 200 inquilinos, que renovaron su contrato de alquiler sin subidas abusivas.

Han sido años recorriendo barrios, organizando manifestaciones enormes, asesorando a vecinas vulnerables y pidiendo al gobierno que legisle. Una petición que han realizado en comparecencias, en protestas y en escraches. Se trata de las mismas reivindicaciones que a día de hoy hacen desde la madrileña Puerta del Sol, en la que acampan cientos de personas.

Con 8.000 afiliados entre Cataluña y Madrid, se financian a través de sus cuotas y de donaciones puntuales. Con estas recaudaciones es con las que han llegado a sentar a un fondo buitre en el banquillo. Lo hicieron cuando hace unos meses ganaban al fondo buitre Néstar. Entonces, la justicia declaraba seis de siete cláusulas de sus contratos de alquiler abusivas, teniendo que devolver 20.000 euros a las vecinas que además pasaron meses en huelga de alquiler.

En definitiva, casi una década de movilizaciones respecto a las que ya avisan no van a terminar este martes, independientemente del decreto que el Gobierno de coalición tiene previsto llevar al Consejo de Ministros, tras horas de negociaciones entre socios parlamentarios, pero también de Ejecutivo.

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