"Hay pánico"
Ceuta, 15 días después: una ciudad blindada que sigue viviendo entre el miedo, la incertidumbre y preguntas sin respuesta
Los detalles El 30 de julio, miles de personas lograron entrar en territorio ceutí desde Marruecos a pie, bordeando el espigón de El Tarajal, y también a nado. La frontera quedó desbordada y la ciudad se convirtió durante horas en el escenario de una llegada masiva sin precedentes.
Resumen IA supervisado
Hace quince días, Ceuta vivió una entrada masiva de miles de personas desde Marruecos, desbordando la frontera y convirtiendo la ciudad en un escenario sin precedentes. Hoy, la situación es más tranquila, pero el temor a nuevos incidentes ha llevado a reforzar el dispositivo policial. Muchos de los que lograron cruzar siguen en la ciudad, algunos refugiados en playas y bosques, enfrentándose a condiciones precarias y al riesgo de brotes epidémicos. Las cifras de llegadas varían, pero se estima que entre 40.000 y 80.000 personas entraron, incluidos más de mil menores. Ceuta intenta recuperar la normalidad, aunque la vigilancia se ha intensificado ante posibles nuevas entradas.
* Resumen supervisado por periodistas.
El paisaje de estos momentos es otro. La frontera de Ceuta permanece en calma, las calles han recuperado buena parte de su actividad y el dispositivo policial se ha reforzado ante el temor a una nueva entrada masiva. Pero basta retroceder 15 días para recordar unas imágenes que todavía permanecen en la retina.
El 30 de julio, miles de personas lograron entrar en territorio ceutí desde Marruecos a pie, bordeando el espigón de El Tarajal, y también a nado. La frontera quedó desbordada y la ciudad se convirtió durante horas en el escenario de una llegada masiva sin precedentes. Ahora, 15 días después algunos de los que consiguieron cruzar siguen intentando sobrevivir como pueden e incluso han improvisado refugios en bosques, entre ramas y vegetación.
Es el caso de Mohamed, que teme ser devuelto a Marruecos: "No estamos aquí por gusto. Queremos ir a la Península para buscarnos un futuro mejor". Son personas que aseguran no buscar conflictos y que únicamente quieren continuar su camino: "Somos gentes tranquila".
La playa del Trampolín, que hace apenas dos semanas era un lugar de paso habitual para los ceutíes, se ha convertido también en refugio: "Si no consigues una manta por la noche, pasas frío", cuentan. La imagen de una playa utilizada para bañarse contrasta ahora con escenas de personas aseándose en el mismo lugar y con las denuncias por las condiciones de insalubridad.
Los médicos alertan de las consecuencias de esta situación. El presidente del Sindicato Médico de Ceuta, Enrique Roviralta, advierte de que "las voces de alarma son cada vez mayores ante el riesgo de que puedan aparecer brotes epidémicos". "Nadie sabe qué va a pasar". "Hay pánico". "Estamos viviendo con ansiedad". Son algunas de las frases más repetidas de las dos últimas semanas.
Una de las grandes incógnitas de esta crisis sigue siendo precisamente cuántas personas llegaron a Ceuta. Las primeras cifras manejadas por el Ministerio del Interior hablaban de alrededor de 40.000 personas. Después llegaron estimaciones superiores y es que el cálculo se elevó hasta las 80.000.
Según Fernando Grande-Marlaska, quedarían 5.000 migrantes en suelo ceutí, a diferencia de lo que sostiene Juan Jesús Vivas, que habla de 8.000 personas. Entre los que lograron llegar y permanecen en Ceuta, hay más de mil menores. Los últimos datos disponibles apuntan a alrededor de 1.900 menores tutelados por la ciudad, aunque las estimaciones sobre el conjunto de menores llegados durante la crisis son superiores.
Ceuta intenta ahora volver a la normalidad, pero la normalidad ya no es exactamente la misma. La ciudad permanece blindada ante la posibilidad de que vuelva a producirse una entrada masiva. Tanto es así que España y Marruecos han reforzado de manera extraordinaria la vigilancia después de que circularan nuevas convocatorias en redes sociales para intentar repetir los acontecimientos de finales de julio.