trama Koldo
El chalet de La Alcaidesa de Ábalos se cuela en el caso mascarillas: las dos causas que se juntan con Aldama en el centro
Los detalles Según la tesis de la Fiscalía Anticorrupción, Aldama convenció al empresario Claudio Rivas, que quería una licencia de hidrocarburos, para que comprara la casa, el problema es que a los tres meses, cuando estaba disfrutándola Ábalos, la licencia no llegaba, Rivas se cansó y mandó desahuciarle.
Resumen IA supervisado
En el juicio por el caso mascarillas, que involucra al exministro José Luis Ábalos, su asesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, la empresaria Carmen Pano ha declarado que un chalet en La Alcaidesa, Cádiz, fue un supuesto pago para obtener una licencia de operador de hidrocarburos para la empresa Villafuel, de Claudio Rivas. Aunque esta causa es diferente al caso de las mascarillas, se permitió interrogar sobre ella. Según la Fiscalía Anticorrupción, Víctor de Aldama intentó agradecer a Ábalos por contratos de mascarillas buscando inversores para comprar la casa, pero al no conseguir la licencia, Rivas desahució a Ábalos.
* Resumen supervisado por periodistas.
Este jueves en el marco del juicio por el caso mascarillas —que sienta en el banquillo al exministro José Luis Ábalos, su asesor, Koldo García, y el empresario Víctor de Aldama por presuntas mordidas y amaños— se ha escuchado a la empresaria Carmen Pano confirmar que el chalet de La Alcaidesa (Cádiz) del que disfrutó Ábalos era un supuesto pago para conseguir una licencia de operador de hidrocarburos.
Concretamente, la licencia era para la empresa Villafuel, propiedad de Claudio Rivas. La de los hidrocarburos es, sin embargo, una causa distinta a la de las mascarillas que se está juzgando ahora en el Tribunal Supremo, por lo que ha sorprendido que se hayan autorizado preguntas sobre una causa aparentemente distinta.
Según la tesis de la Fiscalía Anticorrupción, que este jueves ha sido refrendada por testigos como Carmen Pano, todo responde a una jugada de Víctor de Aldama. El comisionista sabía que José Luis Ábalos quería una casa de vacaciones en Cádiz. Quería agradecerle esos contratos de mascarillas y buscó inversores venezolanos para poder comprarla, pero no obtuvo el dinero necesario.
En ese momento se cruzó en su camino el empresario Claudio Rivas, que quería una licencia de hidrocarburos y le convenció para que comprara esa casa. El problema es que a los tres meses, cuando estaba disfrutándola Ábalos, la licencia no llegaba.
Rivas se cansó y mandó desahuciarle. Es decir, una triquiñuela de Víctor de Aldama, del conseguidor, del intermediario, del nexo corruptor de la trama Koldo.
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