¿Un cierre progresivo?

Del cierre en 2027 a la prórroga hasta 2030: el giro nuclear de Sánchez con la central de Almaraz

Los detalles El Ejecutivo pasa de defender durante años un calendario de cierre "ordenado" de las nucleares a autorizar la continuidad de la central extremeña, la primera que estaba llamada a cerrar.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha terminado dando a Almaraz, en Cáceres, lo que durante años se negó a conceder: más tiempo. La central nuclear extremeña, que según el calendario pactado en 2019 debía comenzar su cierre en 2027, podrá seguir funcionando hasta 2030. La decisión ya es conocida, pero detrás de ella hay un cambio de posición que se ha ido gestando durante los últimos años.

El Ejecutivo pasó de considerar cerrado el calendario nuclear a abrir la puerta a revisarlo, en un proceso marcado por la presión de las eléctricas, la oposición del PP, la posición de la Junta de Extremadura y, especialmente, el apagón del pasado abril.

En 2019, el Gobierno y las empresas propietarias de las centrales pactaron un calendario para el cierre progresivo del parque nuclear español. Almaraz sería la primera. Su cierre estaba previsto para 2027, antes de que el resto de centrales fueran desconectándose progresivamente hasta 2035.

La posición del Ejecutivo era entonces clara: se trataba de un "cierre ordenado de las centrales nucleares". Y durante años no hubo voluntad de modificar ese compromiso. La presión para cambiar el calendario empezó a crecer, pero el Gobierno seguía cerrando la puerta a una revisión. Ante las preguntas sobre si se había modificado el plan previsto, la respuesta era tajante: "No. Por ahora no forma parte del debate".

"A favor de la extensión de la vida de las nucleares"

Mientras tanto, las empresas propietarias de las centrales comenzaron a reclamar públicamente más años de funcionamiento. En febrero de 2024, el entonces CEO de Endesa, José Bogas, afirmaba: "Estoy a favor de la extensión de la vida de las nucleares".

La petición encontraba además un aliado político en Extremadura. La Junta reclamaba directamente que Almaraz no cerrara y el PP hacía de la prolongación de la vida de la central una de sus principales reivindicaciones, pero el debate cambia especialmente después del apagón de abril.

Inicialmente, el Gobierno mantiene su posición. En mayo de 2025 insistía: "Ese calendario de cierre nuclear sigue adelante". Sin embargo, junto a esa defensa del calendario aparece un matiz nuevo: el Ejecutivo se muestra dispuesto a escuchar a las empresas. "El Gobierno escuchará", aseguraba entonces. Y añadía que si las compañías querían prolongar la vida de las nucleares, "ya saben qué tienen que hacer".

Por su parte, las eléctricas no dejaron de presionar, al igual de la patronal. De hecho, Antonio Garamendi llegó a defender que "las nucleares son energía verde", mientras que desde las compañías propietarias se reclamaba directamente revisar el calendario.

En octubre de 2025, el CEO de Iberdrola, Mario Ruiz-Tagle, sostenía que "es necesario reestudiar el calendario que tenemos de centrales nucleares". Así, ante la última petición de una prórroga, el Gobierno finalmente ha cedido: "Las empresas propietarias de Almaraz presentaron su solicitud de ampliación hasta el año 2030", expuso Sara Aagesen.

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