Hantavirus

Clavijo, la IA y ratas nadadoras: la intrahistoria de un temor infundado que Sanidad tuvo que atajar

El contexto El presidente canario envió a Mónica García una respuesta de la inteligencia artificial que le aseguraba que las ratas pueden nadar, a lo que la ministra le respondió con un informe técnico negando tal posibilidad.

Fernando Clavijointentó impedir el desembarco de los pasajeros del MV Hondius afectado por el brote de hantavirus a pocas horas de su llegada, pero el Gobierno se impuso en su intención de completar la misión como estaba previsto. Y lo hizo tras recurrir a la inteligencia artificial para defender ante la ministra de Sanidad que las ratas nadan.

Porque dicen que cuando un barco se hunde las ratas son las primeras en abandonarlo. Y eso tenía muy preocupado durante este sábado por la noche al presidente canario. "Tenemos reparo a que a lo largo de la noche pueda bajar un roedor y pueda poner en peligro la seguridad de los canarios", afirmó.

Y si tenía ese temor fue porque estuvo alimentado por la inteligencia artificial ya que el presidente canario había hecho una inquietante consulta al alcance de todos: ¿Pueden las ratas nadar? Y la respuesta textual de la IA fue que las ratas son excelentes nadadoras, lo que Clavijo envió al Ministerio de Sanidad para justificar que la operación debía cancelarse.

Mónica García le respondió con un informe técnico sin paliativos. Entre los que destacan, entre otros aspectos, la remota posibilidad de presencia de cualquier tipo de roedor en el barco, que es imposible que los ratones portadores de hantavirus contagien a otros roedores y que, además, este tipo de ratón es incapaz de nadar hasta la costa.

Un informe respaldado por la Organización Mundial de la Salud, cuya hipótesis es que el origen del virus no está en el barco. Y también de los expertos en roedores. Estos añaden que el ratón colilargo de la Patagonia, el único que puede portar hantavirus, solo sobrevive en zonas boscosas y jamás se le ha visto en cerca de puertos.

Por eso la fábula de un roedor lanzándose desde el barco al mar, nadando mínimo 200 metros hasta encontrarse los muros de un muelle, o 800 hasta la primera playa, llegando a tierra y expandiendo el virus por la isla, simplemente, no se sostiene. Y es la ciencia la que marca la diferencia entre el miedo y la realidad.

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