Enemigos íntimos
El contorsionismo de Guardiola con Abascal no es nuevo: otras veces en las que la 'popular' puso su "palabra por detrás del interés de los extremeños"
¿Por qué es importante? La investidura de María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura es el resultado de su ejercicio de contorsionismo con la ultraderecha. Algo de lo que, incluso ella misma es consciente.
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La investidura de María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura ha sido un proceso marcado por su acercamiento a Vox, algo que ella misma reconoce necesario para su proyecto de cambio en la región. Guardiola, quien anteriormente criticaba a Santiago Abascal por "tufo machista", ahora asegura compartir un feminismo similar al de Vox. Este cambio ha sido tal que Abascal la elogia y admite tener mejor relación con ella que con Feijóo. Guardiola ha pasado de pedir la abstención del PSOE para evitar gobernar con Vox a afirmar que hay más coincidencias que diferencias. Estos vaivenes reflejan un patrón de cambio en su discurso desde 2023.
* Resumen supervisado por periodistas.
La investidura de María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura es el resultado de su ejercicio de contorsionismo con la ultraderecha. Algo de lo que, incluso ella misma es consciente: "Yo tengo un proyecto para esta región, un proyecto de cambio. Sé que este proyecto solamente es posible de la mano de Vox", aseguraba este mismo miércoles en Mérica.
Tal han sido los malabarismo que hasta el propio líder de Vox, Santiago Abascal, le dedica elogios. Prueba de ello ha sido su respuesta a la periodista Susanna Griso en Espejo Público cuando esta le preguntaba sobre la razón de tener la "sensación de que ahora mismo" tiene "mejor relación con María Guardiola que con el propio Feijóo": "Bueno, porque es verdad. No es que tenga usted la sensación", aseguraba sin dudar.
Además de los ataques que escuchábamos hace pocos meses, cuando Guardiola acusaba a Abascal de "tufo machista" y por cuyo "aro" no pasaría", ya no queda ni rastro. De hecho, Abascal considera que el malabarismo de Guardiola le ha llevado a actuar "como un demócrata". De hecho, una prueba más del viraje de la extremeña está en que pasó de llamar machista a Bambú, a decir que coinciden en su feminismo: "El feminismo que defiendo, estoy convencida de que es el feminismo que defiende Vox", aseguró en febrero.
Un proceso de continuos vaivenes en el que en cuestión de días decía una cosa y la contraria. Por ejemplo, ese "lo que no puede ser es que el PP tenga que travestirse de Vox" ha pasado a ser un "hay muchas más cosas que nos unen de las que nos separan". Incluso, Guardiola llegó a pedirle la abstención al PSOE para no gobernar con Vox.
Cambios de discurso que no son nuevos. De sobra es recordado aquel "no puedo entrar en Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista", para más tarde asumir que ponía su "palabra por detrás del interés de los extremeños". A ambas declaraciones de Guardiola tan solo las separan diez días y son prueba de que esto ya venía de antes, en concreto, de 2023. Entonces, hizo lo mismo para poder gobernar.
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