Hace 90 años
Corrupción, sobornos y una ruleta trucada que derrocó a un gobierno: así se destapó el caso del estraperlo en España
Los detalles El escándalo alcanzó a Alejandro Lerroux, presidente del Consejo de Ministros en los años 30 y que acabó dimitiendo.
Resumen IA supervisado
En la década de 1930, un escándalo de corrupción conocido como "el caso del estraperlo" derribó al gobierno español. El término "estraperlo" se originó de los apellidos de los inventores de una ruleta trucada: Strauss, Perlowitz y Lowmann. Este caso involucró sobornos para obtener permisos gubernamentales, con figuras como Alejandro Lerroux, entonces ministro de la Guerra, y miembros del Partido Republicano Radical implicados. Aunque Strauss intentó recuperar sus sobornos sin éxito, decidió revelar el escándalo a la oposición, lo que llevó a la dimisión del presidente del Consejo de Ministros y desató una crisis política que culminó en elecciones y un posterior golpe de Estado.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hace nueve décadas, en los años 30 del siglo pasado, una ruleta derrocó a un gobierno en España, en lo que se convirtió en un gran caso de corrupcion iniciado por el juego. Dicha ruleta estaba trucada y la trampa llegó hasta la Presidencia y acabó siendo "el caso del estraperlo".
Se llamó así por la combinación de los apellidos de Strauss, Perlowitz y Lowmann, los holandeses inventores de esa ruleta. Dicho nombre se empleó posteriormente para calificar chanchullos de todo tipo o el comercio ilegal con productos controlados por el Estado, sobre todo en la posguerra.
Pero el caso que acabó con el Gobierno consistió en sobornos. Se necesitaba permiso del Gobierno para introducir la ruleta en el país y uno de los inventores, Strauss, pensó que sobornando lo lograría.
Los sobornos comenzaron en 1934 con el que acabó de gobernador de Cataluña, y siguió con otro que le prometió el éxito: el sobrino e hijo adoptivo Alejandro Lerroux, que entonces era ministro de la Guerra tras ejercer como presidente y que más tarde repitió al frente del Ejecutivo.
Además de ellos, también se sobornó a diputados, subsecretarios y directores generales, todos del Partido Republicano Radical, el principal partido del Gobierno en esos años. También se acusó a Francisco Franco, entonces al mando del ejército en las Baleares, pero él negó todo vínculo con lo que él llamó "el relato del judío Strauss".
Chivatazo como venganza
A pesar de todo, Strauss y sus compañeros tuvieron muchas dificultades para introducir la ruleta en España. Strauss, arruinado y enfadado con aquellos con los que había hecho 'negocios', reclamó la vuelta de los sobornos.
Ellos no se lo devolvieron y entonces el empresario fue a hablar con el tío del que le había prometido el éxito: con el presidente del Consejo de Ministros. Lerroux ignoró sus quejas, por lo que Strauss decidió reunirse con los jefes de la izquierda para contarles todo, quienes trasladaron la información al presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora.
Alcalá-Zamora hizo pública la denuncia y la llevó al Congreso. Se desconoce si lo hizo público para controlar el escándalo o para provocar el escándalo contra Lerroux y su partido. Lo que sí se sabe es que es que Alcalá-Zamora no aguantaba a Lerroux y que el presidente del Consejo de Ministros dimitió tras conocerse el escándalo.
La comisión del Congreso encontró a todos los oficialmente implicados culpables de corrupción. En una votación, 166 diputados se posicionaron contra los implicados y solo 14 votaron a su favor. Aquel hecho provocó el inicio de una inestabilidad que llevó a elecciones, seguidas de un golpe de Estado que acabó en una dictadura.