Un largo y complicado viaje

Emocionante regreso a España de los activistas de la Flotilla después de ser capturados y deportados de Israel

Los detalles Los aeropuertos de Barcelona, Madrid y Bilbao recibirán a los más de 40 tripulantes de la misión humanitaria, de los que cuatro han necesitado atención sanitaria, tal y como informaba este viernes el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Tras un largo y complicado viaje, marcado por las capturas y las denuncias de tortura, los españoles de la Global Sumud Flotilla vuelven este sábado a casa. Los aeropuertos de Barcelona, Madrid y Bilbao reciben a los más de 40 tripulantes de la misión humanitaria, de los que cuatro han necesitado atención sanitaria, tal y como ha informado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Entre familiares y allegados, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se ha desplazado hasta el Aeropuerto de El Prat para recibir a los tripulantes.

Los 18 activistas catalanes han sido los primeros en llegar a las 13:00 horas al aeropuerto de Barcelona en un vuelo procedente de Ankara (Turquía). Entre los activistas están la secretaria de delegaciones de IAC y participante de la Flotilla, Ariadna Masmitjà, 'Masmi', y la exalcaldesa de Montcada i Reixac (Barcelona), Laura Campos.

En el Aeropuerto Loiu de Bilbao, a la llegada de miembros de la Flotilla, cuatro personas han sido detenidas por desobediencia. La Ertzaintza las ha arrestado por desobediencia grave, resistencia y atentado a agente de la autoridad.

Según ha informado el Departamento vasco de Seguridad, tras lo sucedido, la Jefatura de Asuntos Internos de la Ertzaintza ha iniciado una investigación para verificar si la actuación de los agentes se ajusta a las instrucciones en vigor.

Desde la Flotilla aseguraron este jueves que una activista de origen israelí se ha quedado en territorio hebreo. Asimismo, los tres vuelos que transportaban a Turquía a todos los miembros de la misión han llegado a Istanbul, según ha indicado la misma fuente.

Este intrépido viaje ha unido a 430 activistas de 40 países diferentes, pero todos tienen algo en común, todos relatan lo mismo. "Nos desnudaron, nos tiraron al suelo, nos patearon y usaron pistolas taser contra muchos de nosotros", cuenta un tripulante.

Muchos de ellos regresan con moretones, marcas de balazos, costillas rotas y vértebras fracturadas. El activista griego Yiannis Atmatzidis cuenta que "entrabas por una puerta y un grupo de seis o siete personas te golpeaban sin piedad hasta que salías por el otro lado".

Por su parte, y siguiendo con la pesadilla, la organización denuncia al menos 15 casos de agresiones sexuales. Meriem Hadjal, activista francesa, cuenta que sufrió "tocamientos", que le golpearon, abofetearon y le dieron "rodillazos en las costillas".

"Nos registraron desnudas varias veces. En un momento dado, mientras me registraban a mí y a una de las mujeres, abrieron la cortina para que todos pudieran pasar", cuenta otra integrante de la Flotilla. Más de 50 participantes, entre ellos cuatro españoles, tuvieron que ser hospitalizados en Turquía debido a la gravedad de las agresiones sufridas por el ejército de Israel.

Entre ellos, "a un hombre le rompieron la rodilla y le obligaron a estar siempre de rodillas", dice Gonçalo Reis Dias, activista portugués. Disparos con balas de goma, privación del sueño, descargas eléctricas y violencia extrema son algunos de los escenarios a los que se ha enfrentado algunos de los integrantes de la misión.

A pesar de las imágenes difundidas por el ministro de Seguridad Nacional, el servicio de prisiones de Israel ha negado las acusaciones mientras crecen las peticiones de sanciones.

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