Pandemia del coronavirus

España apoya la suspensión de patentes de las vacunas, pero considera que "no es suficiente"

El Gobierno considera que el anuncio de EEUU "marca el camino", pero asegura que la exención sola no es suficiente para garantizar el acceso a los países en desarrollo. Por ello, manda un mensaje a las farmacéuticas.

El Gobierno español ha mostrado su intención de trasladar a la Cumbre Social Europea que comienza este viernes propuestas encaminadas a la suspensión de las patentes de las vacunas contra el coronavirus.

En un comunicado, señalan que la suspensión temporal de las patentes "marca el camino" aunque ha avisado de que "la exención sola no es suficiente para garantizar el acceso a los países en desarrollo".

Según ha informado Moncloa, la suspensión temporal "puede llevar algún tiempo aprobarlo y, entre tanto, se requiere que las farmacéuticas sean flexibles acelerando la concesión de licencias voluntarias". El Gobierno ha apuntado también que se necesita "reforzar la transferencia de conocimiento y tecnología, aumentar la producción global de vacunas y acelerar su distribución por todo el planeta".

En este punto, el Ejecutivo ha explicado que acaba de circular una propuesta en forma de 'Non Paper' que aborda estos elementos y que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llevará a la Cumbre Social Europea que comienza este viernes en Oporto.

¿Qué supone liberar las patentes?

Esta propuesta supondría suspender de manera temporal, quizá hasta el fin de la pandemia, los derechos de las patentes de este tipo de sueros. Es decir, las fórmulas de fabricación de estos fármacos contra el COVID-19 podrían copiarse libremente sin necesidad de pagar por su uso. De esta manera, podrían ser varios los laboratorios y las empresas que se dedicaran a desarrollar nuevas dosis de una determinada vacuna.

Estos derechos se contemplan en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS por sus singlas en inglés). Las patentes normalmente tienen una vigencia de 20 años, aunque no es necesario que una farmacéutica espere a que pase este plazo para negociar acuerdos bilaterales. Algo que ya se hizo con los fármacos contra el VIH.

La OMS considera que esto podría contribuir a aumentar la producción, sin embargo la divulgadora científica Déborah García advirtió en laSexta de que "de nada servirá revelar la receta de las vacunas, si la mayoría de los laboratorios no cuentan con suficiente experiencia, red de proveedores, capacidad logística y de producción". Además, destacó que producir este tipo de fármacos es difícil porque se utilizan "tecnologías complejas e innovadoras que están al alcance de muy pocos y requieren de recursos, personal experto e instalaciones específicas".

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