Las otras Maricarmen

Marivi, 78 años, afronta un desahucio inminente: "Donde vaya yo irán mis cosas, me tengo que morir con ellas"

Más Vale Tarde habla con Marivi, una mujer de 78 años al que el fondo propietario de su casa no quiere renovarle el alquiler. De hecho, mientras ella todavía vive ahí, ya existen anuncios que tienen su casa en venta.

Marivi reside en Erandio, Bizkaya, tiene 78 años, su marido 84 y, como Maricarmen, afrontan una inminente amenaza de desahucio. Su contrato de alquiler termina el 1 de octubre y el fondo propietario de su casa no lo quiere renovar.

Esta mujer explica en Más Vale Tarde que esta situación le está pasando factura. Asegura que tiene depresión y además bronquiectasias. Precisamente ha sufrido un brote "terrible" porque, apunta, "tenemos las defensas bajas".

Marivi asegura que se le ha comunicado que se tiene que ir el 27 de septiembre. Sin embargo, ella tiene claro que no se va a ir. Como ella, 150 familias también acabarán en la calle.

En este momento, Marivi paga un alquiler de 875 euros, que afrontan con la pensión de su marido, que cobra 1.107 euros. Ha realizado dos llamadas al fondo propietario de su casa, pero asegura que solo ha recibido evasivas: "Ni te llaman, ni te contestan, ni nada, una cosa terrible".

Mientras ella y el resto de vecinos siguen viviendo en sus casas, ya hay anuncios que venden estas viviendas por precios superiores a los 300.000 euros: "¿Dónde se ha visto eso?", comenta Marivi indignada.

Esta mujer señala que ya tiene su casa recogida en cajas, pero tiene claro que donde vaya ella irán sus cosas: "Son cosas de mis padres, de mis hijos, de mis nietos que me tengo que morir con ellas", afirma Marivi, que tiene claro que en casa de su hija no tienen sitio para todo y añade que "bastante que nos cobijan".

Alejandra Jacinto: "No cabe en la cabeza de nadie"

Alejandra Jacinto, abogada especializada en vivienda, analiza el caso de Marivi y lamenta que, en España, "desgraciadamente se permite la resolución unilateral de los contratos de arrendamiento", algo que según ella "no caben en la cabeza de nadie": "Es como si se permitiese en España el despido libre".

En este sentido, espera que el caso de Maricarmen sirva para "dar un espaldarazo para que cambie la política de vivienda" y se puedan "establecer tres o cuatro medidas que sean eficaces" para casos como el de Marivi.

Nada más recibir el aviso de desahucio, Marivi ha buscado viviendas en los pueblos de alrededor. Asegura que le piden dos nóminas o, como en su caso, la suya y un aval. Finalmente, se puso en contacto con el grupo de vecinos que, asegura, "no vamos a marcharnos y a luchar todo lo que se pueda".

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