Odiadores de instituto
Menores con simbología fascista y llenos de odio: qué hay detrás de los jóvenes que intentaron reventar la acampada de Sol
Los detalles Muchos adolescentes decidieron pasar el día festivo insultando y acosando a los acampados de Sol con gritos de "Pedro Sánchez, hijo de puta" o "Rojo muerto, abono para mi huerto".
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El intento de reventar la acampada de Sol por jóvenes con simbología y gritos fascistas refleja un entorno que influye en su comportamiento. Según Roberto Luciano Barbeito, presidente del Comité de investigación de Sociología Política, el contexto familiar y social, además de las redes sociales, son claves en este fenómeno. Ejemplos de padres coreando insultos junto a sus hijos o el consumo de contenido ultraderechista en redes fomentan el odio. Este odio también se nutre de la influencia de amigos y simbolismos históricos. Barbeito señala que el miedo al futuro y la idealización del pasado alimentan estas actitudes, respaldadas socialmente.
* Resumen supervisado por periodistas.
Muchos de los que intentaron reventar este lunes la acampada de Sol son muy jóvenes. Adolescentes que decidieron pasar el festivo insultando y acosando a los acampados. Menores, en grupo y con simbología y gritos fascistas. ¿Qué está pasando? ¿Por qué hay tanto odio en personas tan jóvenes? El odio no tiene que ver con la edad, pero sí con el entorno.
Ese entorno es el contexto. Roberto Luciano Barbeito, presidente del Comité de investigación de Sociología Política de la Federación Española de Sociología explica a laSexta que "ese contexto viene marcado por la familia, por los amigos y por los amigos a través de las redes sociales".
El familiar en este caso sería como los padres de ayer que coreaban "Pedro Sánchez, hijo de puta" con su hija adolescente o con un niño en sus hombros. "Ahí se expresa muy bien la continuidad de las tradiciones políticas imaginarias sociales respecto al pasado", señala Barbeito.
También con el tipo de consumo en redes sociales. El de la ultraderecha, centrado las dos últimas semanas en fumigar la acampada de Sol. De hecho, ayer uno de los jóvenes enseñó un bote de gel para llamarles guarros a los acampados.
También los describieron como zurdos apátridas antiespañoles. La cuestión era deshumanizarlos como sea. "Rojo muerto, abono para mi huerto" o "Rojo que veo, rojo que pateo", gritaron.
El odio también se cultiva con los amigos, y los jóvenes de ayer acudían con el grupo con el que habían visto el desfile. Con banderas históricas tan de moda entre la ultraderecha que ya se venden en Aliexpress por un euro.
Barbeito cuenta que esto ocurre porque "tienes miedo a un futuro que desconoces y tratas de aferrarte a una idea imaginaria del pasado, que te transmiten personas próximas en las que confías".
Si hay sentimiento de agravio y sienten su mensaje socialmente respaldado, tienen menos dificultades para expresarse así, o para pagar a nuestro operador de cámara. Nuestro equipo fue agredido por un matón de 15 años sin piedad.