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El futuro de Puigdemont

Puigdemont descarta ejercer como jefe de la oposición en el Parlament cuando regrese a Cataluña

Entre líneas El líder de Junts asegura que huyó en coche de Cataluña, aunque niega que fuese "en el maletero", sino sentado en el asiento de atrás y vestido con traje y corbata a última hora del 29 de octubre, día de Sant Narcís, festividad en Girona.

El presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, en una rueda de prensa.Glòria Sánchez / Europa Press

El presidente de Junts, Carles Puigdemont, ha dejado entrever que, cuando le apliquen la ley de amnistía y pueda regresar a Cataluña, no ejercerá como jefe de la oposición, al entender que, desde su posición como expresidente de la Generalitat, no debe "controlar" al actual president.

En una entrevista en 'La 2 Cat', desde su casa en Waterloo (Bélgica), Puigdemont ha ofrecido pistas sobre su futuro inmediato. Una de las dudas que sobrevolaba sobre su retorno era si ocupará el escaño que le corresponde como diputado en el Parlament y asumirá el rol de jefe de la oposición, una posibilidad que se aleja, porque a su juicio "no es correcto" que quien ha sido presidente de la Generalitat "después vaya a controlar al president, sea quien sea".

Puigdemont es consciente de que la Cataluña que dejó en 2017 "no existe", por lo que cuando regrese quiere "descubrir esta realidad" por sí mismo y "escuchar sobre todo a las nuevas generaciones".

El líder de Junts ha dado algún detalle sobre su primera noche tras huir en 2017 para evitar ser detenido a raíz de la declaración unilateral de independencia. Huyó en coche -aunque "no en el maletero", sino sentado en el asiento de atrás y vestido con traje y corbata- a última hora del 29 de octubre, día de Sant Narcís, festividad en Girona, y pasó esa primera noche en el Hotel Chambord de Bruselas.

Sabía que entraba en "un terreno de gran incertidumbre", pero su prioridad era preservar la institución de la presidencia de la Generalitat. "Estaba dispuesto a quedarme toda la vida aquí a cambio de proteger la institución, de que no le metiesen las zarpas encima, que no hubiese una fotografía del presidente esposado y humillado delante de un juez español", ha remarcado.

Su plan para preparar su vuelta exprés en 2024

Puigdemont ha explicado que, para comprobar si lo vigilaban, quiso ver qué pasaría si su coche belga atravesaba la frontera española sin previo anuncio. Encargó a alguien que condujera el coche hasta su casa en Sant Julià de Ramis (Girona) y lo aparcara frente a su domicilio: "No pasó nada. No lo pararon en la frontera, ni en la ida ni en la vuelta".

El 8 de agosto de 2024, día de la investidura de Salvador Illa, Puigdemont irrumpió en el centro de Barcelona dispuesto a entrar en el Parlament -ese era su "plan A"-, pero al ver que el Parque de la Ciutadella estaba "blindado" policialmente optó por el "plan B" y huyó "sentado en el asiento trasero" de un coche, pasando por Badalona (Barcelona) y la comarca del Maresme.

"No solo no fui en el maletero, sino que tengo unas imágenes que lo demuestran. En su momento ya saldrán", ha asegurado. Declaración en una comisaría antiterrorista francesa En una ocasión tuvo que declarar en una "comisaría antiterrorista francesa": "Había una juez española que me acusaba a mí de ser jefe de una organización criminal, que era el Tsunami Democràtic", ha explicado.

Cuenta con seguridad de "voluntarios" pagada por "donaciones"

Se ofreció a declarar ante una autoridad judicial francesa, pero no ante la juez española, que finalmente "retiró la citación". Un emisario del PSOE le sugirió la vía del indulto Antes de que Junts fuera decisiva para la investidura de Pedro Sánchez en 2023, según ha recordado, un emisario del PSOE lo fue a visitar "tres veces" de manera discreta: "Me ofreció un trato parecido a los indultos y un buen trato".

Puigdemont le dijo que solo aceptaría una amnistía, que era "una solución política", pero el emisario en ese momento le contestó que sobre eso "no se podía ni hablar".

Desde "el primer día" de su huida, Puigdemont ha dispuesto de seguridad, no oficial ni contratada por empresa privada, sino gracias a "voluntarios": dos personas se van turnando para vigilar permanentemente la casa y velar por la seguridad del expresident. Esos voluntarios se alojan en un pequeño apartamento dentro de su residencia en Waterloo, en el que cuentan con "un pequeño sistema de cámaras de vigilancia".

El alquiler de su casa en Waterloo, ha asegurado, se paga a través de "donaciones" de gente que le ayuda y que se canalizan a través de una organización belga. Lo primero que quiere hacer cuando regrese a Cataluña es ir al cementerio de Amer (Girona) a ver a sus padres, fallecidos en el tiempo en que ha permanecido en Bélgica.

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