polémica instrucción
¿Quién será parte del jurado popular de Begoña Gómez?: así es una selección que se presenta difícil por lo mediático del caso
El contexto La Audiencia de Madrid ha avalado este jueves la decisión del juez Juan Carlos Peinado de que la mujer del presidente del Gobierno sea juzgada en este formato.
Resumen IA supervisado
Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, será juzgada por un jurado popular en Madrid. Para ser parte de este jurado, es necesario ser español, mayor de 18 años, saber leer y escribir, y estar empadronado en la provincia. Se realiza un sorteo cada dos años para seleccionar a los candidatos, y de estos se eligen 36 personas, de las cuales quedan nueve titulares y dos suplentes tras verificar requisitos. Existen exclusiones, como ser miembro del gobierno o tener interés en el caso. La selección depende de la honestidad del candidato, evaluada en entrevistas sencillas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Begoña Gómez será juzgada por un jurado popular, lo que viene a decir que a muchos españoles podría tocarles juzgar a la esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ahora bien, para ser seleccionado hay que cumplir una serie de requisitos.
Para empezar, es necesario ser español y tener más de 18 años. También hay que saber leer y escribir, así como estar empadronado en la provincia donde se cometió el supuesto delito. En el caso de Begoña Gómez, en Madrid.
De todas estas personas, cada dos años, las autoridades hacen un sorteo y preparan una lista con todos los candidatos a integrar un jurado popular: la última realizada tiene solo 2.846 nombres.
De entre todos ellos se elige, otra vez por sorteo, a 36 personas. De ellas, tras comprobar incompatibilidades y requisitos, quedan de forma definitiva elegidos nueve titulares y dos suplentes. Cabe destacar que, de ser elegido y no acudir, las multas a enfrentar pueden llegar hasta 1.500 euros.
¿Qué te excluye de ser jurado popular?
Eso sí, la ley reconoce varios motivos para quedar excluido. Por ejemplo, los reyes, los miembros del gobierno, los policías o los integrantes de la carrera judicial no pueden ser jurado. Tampoco los condenados por un delito doloso; ni mayores de 65 años, ni si se está viviendo en el extranjero.
Además, tampoco puede ser elegido quien tenga un interés —directo o indirecto— en la causa. Pero ¿quién no tiene un interés directo o indirecto en una causa tan relevante como la de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno?
¿Desinterés absoluto por la causa?
Ardua tarea para el juez que presida el jurado, porque tendrá que asegurarse de que ningún miembro, en los últimos dos años, que es lo que ha durado la instrucción, se haya interesado en absoluto en qué era esto que ha ocupado horas y horas en los medios de comunicación.
Si bien puede haberlos, lo más probable es que no, porque de lo que hay más opciones de que sí sepan quién es Begoña Gómez y que algo les suene el caso. Precisamente, aquí está la base de todo.
En concreto, cuánto les suena el asunto y, de hacerlo, si es lo suficiente como para tener el veredicto antes de empezar. Por eso, a los candidatos se les preguntará de forma directa qué saben del caso, cómo lo saben, en qué periódico lo han leído y si podrían ser imparciales.
En el caso de que no puedan ser imparciales, es decir, si alguien, por ejemplo, dice 'yo creo que Begoña Gómez es inocente', el juez, la fiscalía o las partes que también podrán recusar para que esa persona no pueda ser parte del jurado.
En cambio, si dice 'he visto titulares, pero no conozco el caso', es probable que acepten a esa persona como parte del jurado. También se aceptarán, aunque con posibilidad de recurso, aquellos que puedan decir 'conozco el caso, pero me da igual Begoña Gómez, puedo ser perfectamente objetivo'.
La honestidad es clave
Cuestión que se basa en la honestidad del candidato, porque se presume que nadie va a mentir y que de intentarlo el juez, la fiscalía y las partes en esa entrevista con los candidatos se van a dar cuenta y no los van a elegir.
En España, son entrevistas muy sencillas; no es como en Estados Unidos (EEUU), que se hace una investigación muy exhaustiva. Aquí no hay control de redes sociales, ni se hace de forma habitual.