Diferencias notorias

Sánchez, el 'azote' de Trump: un duelo constante para desmarcarse de las acciones de EEUU

El contexto En la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente del Gobierno ha vuelto a retar a su homólogo estadounidense por sus palabras y acciones, pero no es la primera vez que lo hace.

Pedro Sánchez se está posicionando como uno de los líderes internacionales que más se oponen a Donald Trump. Este sábado ha sido con una advertencia sobre el rearme nuclear, pero lo cierto es que no es la primera vez que el presidente del Gobierno reta a su homólogo estadounidense.

En la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada este sábado, Sánchez ha mostrado su incomprensión con la visión negativa del republicano sobre la Unión Europea: "No entiendo por qué algunas personalidades de la administración estadounidense ven los proyectos europeos como una amenaza".

Tampoco entiende el empeño de Trump en castigarla con aranceles a la mínima: "Las guerras comerciales no benefician a nadie si no que perjudican a todos".

Y la respuesta del inquilino de la Casa Blanca parece ser una reprimenda constante a nuestro país: "Estoy muy disgustado con España". Incluso en persona, delante de una treintena de líderes mundiales, Trump ha recordado la negativa de Sánchez a aumentar su inversión en defensa hasta el 5%: "España, ¿dónde está España? ¿Estáis trabajando sobre el PIB?"

Después del aparente saludo cordial que mantuvieron en el último encuentro de líderes internacionales, Trump se acordó de España en la presentación de su Junta de paz para Gaza: "Todos los países excepto España lo han aumentado al 5 por ciento. Vamos a tener que hablar con España".

Un empeño del estadounidense que este sábado ha tenido respuesta de Sánchez: "Desde que soy primer ministro, España ha triplicado su gasto en defensa y ha duplicado el número de soldados desplegados en misiones de la OTAN".

Pero por muchos apretones de mano que se den, con sonrisa incluida, son innegables las diferencias entre ambos. El presidente estadounidense calificó la captura de Nicolás Maduro de "una operación increíble", pero el presidente del Gobierno optó por "una acción militar que es a todas luces ilegal, que viola el derecho internacional".

Porque últimamente el presidente español se ha convertido en una especie de piedra en el zapato de Trump y también de algunos de sus amigos como Elon Musk, quien ha mostrado en las últimas semanas su enfado con el presidente español por su propuesta de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años.

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