sesión de control

Sánchez mantiene la mano tendida a Junts para construir "mayorías" en el día de la consulta a su militancia

El contextoEn plena votación interna de Junts sobre su ruptura con el PSOE, Sánchez se ha pronunciado públicamente por primera vez sobre la decisión de la cúpula del partido catalán e insiste en su mensaje de diálogo.

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEduardo Parra / Europa Press

El presidente del Gobierno se ha pronunciado públicamente por primera vez sobre el anuncio de Junts, que este lunes decidió por unanimidad romper con el PSOE y retirar su apoyo parlamentario al Ejecutivo. Sánchez ha reconocido este miércoles la "complejidad parlamentaria" del Congreso, pero ha subrayado que, pese a la ruptura, mantiene "la mano tendida a todos los grupos, salvo a Vox", con el objetivo de seguir construyendo mayorías.

Durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso, la líder de Podemos, Ione Belarra, le ha preguntado cuáles son sus planes de futuro tras la decisión de Junts. "Este Gobierno es consciente de la complejidad parlamentaria, de la pluralidad que salió de las urnas en las últimas elecciones generales. Y nosotros tendemos la mano a todos los grupos parlamentarios, salvo a uno, para poder construir mayorías", ha reiterado Sánchez, en referencia a la formación de extrema derecha.

El presidente ha defendido además que su Ejecutivo ha sabido responder "a lo urgente sin olvidar lo importante". Como ejemplo, ha mencionado el pacto por la emergencia climática impulsado tras los incendios del verano y las ayudas destinadas a la reconstrucción de la Comunidad Valenciana tras la dana, de la que este miércoles se cumple un año.

La decisión, en manos de la militancia

El paso dado por la dirección de Junts deberá ahora ser refrendado por sus 6.500 militantes, llamados a responder desde este miércoles a una pregunta que puede marcar el rumbo de la legislatura:"¿Estás de acuerdo con la propuesta de la dirección ejecutiva nacional de dar por finalizado el acuerdo de investidura con el PSOE ante los reiterados incumplimientos de sus compromisos?".

A diferencia de la consulta de 2022 sobre su salida del Govern —que dividió al partido entre los partidarios de romper con ERC (55 %) y quienes abogaban por mantener la coalición (43 %)—, Junts afronta ahora esta votación interna mucho más cohesionado y sin que nadie cuestione el liderazgo de su presidente, Carles Puigdemont.

En los casi dos años transcurridos desde aquel giro estratégico, el partido ha pasado de defender un "acuerdo histórico" con el PSOE a apostar por la ruptura. En ese tiempo, expresiones como "cobrar por adelantado" o negociar "pieza a pieza" se convirtieron en el sello de una estrategia destinada a marcar distancias con ERC, a quien acusaba de entregar sus votos al Gobierno "a cambio de nada". Esa diferenciación se ha traducido en una alta exigencia negociadora, votaciones ajustadas e incluso derrotas para el Ejecutivo, pero también en una creciente frustración dentro del partido por lo que considera un balance pobre en resultados tangibles.

La ruptura con el PSOE implica que Junts dejará de negociar con los socialistas, aunque mantendrá su voto a favor de aquellas iniciativas que considere beneficiosas para Cataluña. Antes de anunciarse la consulta a la militancia, el vicepresidente de Junts, Antoni Castellà, cercano a Puigdemont, insinuó que una eventual moción de censura instrumental para forzar nuevas elecciones solo sería posible con un candidato que no aspirase a la Moncloa. No obstante, el secretario general del partido, Jordi Turull, ha aclarado que Junts no irá "ni a la vuelta de la esquina" con el PP.

En el ámbito local y entre cuadros intermedios de la formación se percibe cierta inquietud por el ascenso de la extrema derecha independentista, Aliança Catalana, que según una encuesta publicada por La Vanguardia en septiembre podría alcanzar hasta 19 escaños en el Parlament, solo dos menos que Junts.

Puigdemont logra la unanimidad

En la reunión del lunes en Perpiñán (Francia), donde la ejecutiva de Junts debatió la ruptura, no hubo voces disidentes. Según fuentes presentes en el encuentro consultadas por EFE, entre la veintena de intervenciones nadie cuestionó la decisión de romper con el PSOE, más allá de las dudas sobre cómo podría afectar a la aplicación de la ley de amnistía. "Somos un partido cesarista", resumió un dirigente de JxCat.

Todo apunta a que la militancia avalará sin fisuras la propuesta de la dirección. A diferencia de la consulta de 2022, cuando figuras como Jaume Giró o Victòria Alsina defendieron mantener la coalición con ERC y lograron un 43 % de apoyos, esta vez apenas se han alzado voces críticas. La única posición pública contraria a la ruptura ha sido la del exdiputado Joaquim Jubert, cercano al ex secretario general Jordi Sànchez, quien defendió en un artículo en Ara la conveniencia de mantener el pacto con los socialistas.

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