Tras 21 días
Un traslado voluntario, con imprevistos e insuficiente: cientos de migrantes montan nuevas chozas en El Trampolín
Los detalles Medio centenar de personas que deambulaba por las calles de Ceuta han aprovechado el vaciado de la playa para quedarse ahí, lo que ha paralizado los servicios de limpieza.
Resumen IA supervisado
Tras 21 días, más de 1.500 personas que vivían en la playa de Ceuta han sido realojadas en espacios habilitados por el Gobierno. Las áreas de Loma Margarita y El Embolsamiento, con capacidad para 1.800 personas, han sido abiertas para acoger a los migrantes. Aunque el traslado es voluntario, algunas personas han optado por quedarse en la playa. El desalojo se llevó a cabo sin incidentes, aunque algunos regresaron a la playa para recoger pertenencias. Alrededor de 500 personas ocuparon la costa tras el desalojo. Los servicios de limpieza se suspendieron por seguridad. Los nuevos espacios ofrecen tiendas de campaña y carpas, proporcionando un lugar más seguro y protegido.
* Resumen supervisado por periodistas.
21 días después, las más de 1.500 personas que malvivían en la playa de Ceuta han sido realojadas en los espacios habilitados por el Gobierno. De momento, se han abierto los espacios de Loma Margarita y El Embolsamiento (situado en Loma Colmenar), con capacidad para 1.800 personas entre los dos.
El traslado es voluntario. De hecho, hay personas que han preferido quedarse en la playa y algunos ya están levantando nuevas chozas con lo que tienen a mano. El resto pasará su primera noche a cubierto, en carpas y tiendas de campaña.
El desalojo se ha realizado sin incidentes, aunque ha habido algún momento de confusión cuando decenas de personas han vuelto de imprevisto a la playa. Posteriormente se ha conocido que habían vuelto al enclave para buscar o recoger pertenencias personales.
Además, alrededor de unas 500 personas que deambulaban por las calles de la ciudad han aprovechado este vacío para ocupar su lugar en la costa. Algunos han reconstruido pequeños refugios para protegerse del sol, del calor, pasar la noche; mientras otros han esperado en las rocas y han hecho cola para recibir algo de comida.
En el momento de los hechos, los servicios de la Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda habían comenzado los trabajos para retirar los residuos, enseres, cañizos, cartones y otros materiales acumulados durante las últimas semanas de ocupación de la playa.
Por eso, ante el regreso de los migrantes, se ha suspendido temporalmente el servicio de limpieza, alegando motivos de seguridad. La Consejería ha indicado que no se retomará hasta que no hay presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el lugar que permita garantizar la integridad de los operarios.
Mientras, el más de millar de personas que ha salido de esa playa ha accedido a los nuevos espacios habilitados con la esperanza de estar en un lugar más protegido y seguro. Allí cuentan con más de una veintena de tiendas de campaña militares y carpas de tela en las que guardan alimentos, agua y productos de higiene.
Alivio por dormir bajo techo
Un amplio despliegue policial empezó a desalojar el campamento de El Trampolín a las 8:00 horas. Los agentes pidieron a los migrantes que recogiesen sus pertenencias y los fueron organizando en grupos junto a trabajadores del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, traductores y de las ONG que gestionarán estos espacios.
Los que siguen lesionados han sido traslados en una furgoneta, mientras el resto ha tenido que esperar hora y media bajo sol antes de dirigirse hacia las zonas acondicionadas.
Aquellos que han sido trasladados a Loma Colmenar han andado unos 3,5 kilómetros, mientras que quienes han ido a Loma Margarita han tenido algo más de suerte, teniendo que caminar algo más de 2 kilómetros desde El Trampolín.
Quienes han sido llevado a Loma Colmenar, unos 320 marroquíes, han tenido que poner a prueba su paciencia. Les ha vuelto a tocar esperar bajo el sol ya que no estaba todo listo para su entrada. Antes de pasar, con papel en mano, les han hecho una foto para identificarles.
Una vez dentro, han podido descansar a la sombra, charlar y mover ellos mismos las literas dentro de las tiendas de campaña.
Los de Loma Margarita, algo más de 1.200 migrantes de distintos países africanos, han sido más afortunados. Desde el primer minuto, ya tenían un techo en el que estar con cientos de literas apiladas para ellos en la nave militar. Al llegar, se les veía contentos, aliviados tras dormir al raso y, en definitiva, malvivir más de 20 días.