Tensión en Ceuta

El triple desprecio de Marlaska en su visita a Ceuta: no se baja del coche, evita atender a los ceutíes y limita las preguntas de los periodistas

El ministro ha tenido una rueda de prensa después de un día sin atender a los medios de comunicación, pero de los más de 20 profesionales convocados apenas ha respondido a cuatro.

Fernando Grande-Marlaska ha estado este martes en Ceuta y, lo que aspiraba a ser una jornada para conocer de cerca la situación de la ciudad autónoma y explicar las novedades de la crisis, ha terminado con un triple desprecio del ministro y una bronca con los periodistas.

El ministro ha atendido a los medios en la sede de la Delegación del Gobierno, tras su visita al Centro de Acogida Temporal de Extranjeros provisional habilitado en El Tarajal y al puesto fronterizo. Según explicó su equipo de prensa, iba a hacer una pequeña intervención institucional y, posteriormente, los periodistas podrían hacerle preguntas. Sin embargo, de la veintena de medios congregados, Marlaska se ha limitado a responder solo a cuatro.

Generalmente, cuando hay un tiempo limitado, los equipos de prensa avisan a los medios del número de preguntas que se van a poder realizar para que los periodistas se pongan de acuerdo sobre los temas a tratar.

En este caso, se suponía que todos iban a tener su oportunidad, pero finalmente no ha sido así. La rueda de prensa ha terminado de forma abrupta, generando un importante enfado entre los profesionales, que han reprochado al Ministerio no haber podido intervenir. Entre los medios que no han podido formular ninguna cuestión ha estado laSexta, a pesar de que lo ha intentado varias veces.

El equipo del ministro ha justificado lo ocurrido afirmando que quienes sí han preguntado han tardado mucho y ha asegurado a los periodistas que tendrán otros momentos para hablar con el ministro.

Un Marlaska blindado

La bronca con los periodistas no ha sido el único momento tenso de Marlaska en su visita a la ciudad autónoma. A su salida de la Delegación del Gobierno, algunos vecinos le estaban esperando al grito de "traidor".

Protegido por un importante cordón policial, el ministro ha salido del edificio y ha ido directo al coche sin girarse siquiera a mirar a los ceutíes que lo increpaban. De hecho, esa ha sido la tónica del día.

En su paso por el CATE, ni siquiera se ha bajado del coche. Tampoco lo ha hecho en la frontera de El Tarajal. En todo ese tiempo, los medios tampoco han podido acercarse al ministro, ya que supuestamente les iba a atender por la tarde.

Finalmente, tampoco se ha parado a escuchar las protestas de los ceutíes. Un triple desprecio en una visita que ha dejado a la prensa completamente indignada.

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