CRISIS DE LA VIVIENDA
El abuso y la burocracia kafkiana tras los fondos buitre: Fran lucha contra su desahucio tras una deuda ganada ante la Justicia
Los detalles laSexta pone el foco con una serie de reportajes en el deterioro del estado del bienestar. Hoy hablamos del caso de Fran, con una enfermedad muscular degenerativa y una discapacidad física del 93%, al que un fondo buitre le quiere expulsar de su casa.
Resumen IA supervisado
Fran Custodio, un hombre con un 93% de discapacidad física, enfrenta un desahucio en Alameda, Málaga, debido a una deuda que su familia pensaba saldada desde 2003, pero que ahora está en manos de un fondo buitre, Robusto Capital. La deuda se originó en los años 80 cuando su padre usó su casa como garantía para comprar tierras. Aunque ganaron un juicio contra Caja Rural, la deuda fue vendida sin opción de compra. Enfrentando tres intentos de desahucio, Fran y su familia cuentan con el apoyo del pueblo, que ha recaudado fondos para saldar la deuda. Sin embargo, el fondo no responde, y la incertidumbre persiste.
* Resumen supervisado por periodistas.
¿Se han sentido alguna vez encerrados en un laberinto sin salida? ¿Inmersos en una situación asfixiante de la que no consiguen salir a pesar de poner todos los esfuerzos- requeridos y deseados- para ello? ¿Han necesito alguna vez pelear contra Goliat?
Amanece en Alameda, un pequeño pueblo de Málaga. El sol si quiera calienta aún las calles cuando Fran Custodio comienza su día. Espera a que su prima Bárbara y su cuñado tornen la puerta de su habitación. Sin ellos no hay manera: imposible arrancar la mañana. Su discapacidad física, del 93%, le impide ser independiente. Solo levantarse de la cama requiere ayuda. Cada movimiento, paciencia.
Bárbara lo lleva al baño con delicadeza, como cada día desde hace más de 30 años. Su cartilla de nacimiento dice que son primos. Ellos se sienten hermanos. Han hecho vida conjunta desde que la mente les permite recordar. Y cuando a Fran, con 15 años, lo diagnosticaron una enfermedad muscular degenerativa, padres, tíos, primos, se volcaron en su cuidado. Todos bajo un mismo techo. La misma casa que lo vio nacer en 1961 y de la que ahora, con 64 años, lo quieren echar.
2020: Primer contacto con sus perseguidores
"En 2020 se presentó en mi casa una mediadora. Decía venir en nombre del dueño de mi casa: Robusto Capital. De repente. Sin previo aviso. Imagínate", ya acomodado en su sillón, bajo la foto de su abuelo – asesinado en la Guerra Civil por el bando sublevado- cuenta a laSexta como comenzó la pesadilla que hoy lo amendrenta cada mañana.
Arropado por su familia, justo en el sofá de detrás, trata de darnos cada detalle de un laberinto kafkiano de intereses del que cuesta dar crédito: "Mi padre en los ochenta - señala el retrato sobre la chimenea de su padre y su madre el día que de su boda- utilizó nuestra casa (esta casa) como garantía para la compra de unas tierras. En 1996, con un dinero que habían ahorrado durante años, quiso saldar su hipoteca. Pero Caja Rural, entonces su banco, le engañó. Utilizó ese dinero para liquidar la deuda de las tierras y la casa quedó endeuda".
Una deuda heredada que no le permiten saldar
Cuando fueron conscientes de "la estafa bancaria", cuenta, su padre demandó a Caja Rural. Y en 2003 un juez les dió la razón: sentencia a favor e indemnización por parte de la Caja. "Con ese dinero hicimos una oferta al banco para liquidar la deuda de la casa. Pero nunca respondieron", recuerda.
17 años más tarde recibieron una carta de desahucio. Alguien llamado Robusto Capital demandaba su casa. "No entendíamos nada", escuchamos a una Barbara de fondo que rompe a llorar. "Después supimos, con la ayuda de nuestro abogado, servicios sociales, alcalde y amigos, muchos amigos, que durante estas últimas décadas Caja Rural se había deshecho de nuestra deuda. Sin posibilidad a compra. Y acabó en manos de un fondo buitre".
Bebemos un poquito de agua. Fran respira. Y sigue: "Si tengo que hablar más alto, me dices, por favor. Me cuesta. Pero lo intento". En los últimos años la salud de Fran ha empeorado drásticamente. Así lo confirman los informes de servicios sociales que acreditan su alto grado de discapacidad física a los que laSexta ha tenido acceso.
"Por culpa de esos buitres"
"¡Es por culpa de estos buitres!", asegura su prima. Su voz dice estar enfadada. Indignada. Su rostro dice estar agotada. Destrozada. Y su forma de mirar y acariciar la cabeza de Fran dice que hará lo que sea por protegerlo hasta el final.
"Me han llegado ya tres órdenes de desahucio", continúa Fran. "La última el pasado mes de octubre. De esa yo pensé que me sacaban. Vinieron más de una decena de policías. La comitima judicial que lo acompañaba estaba dispuesta a sacarme a arrastras – lo tenían fácil, total, no puedo caminar-", ríe. Escuchar reír a Fran complace a todo el salón. "Parecía terrorista. Terrorista en mi propia casa. Ellos no usan esa palabra: utilizan okupa".
Pero de ese tercer intento de desahucio – los otros dos se paralizaron gracias a los informes de extrema vulnerabilidad y riesgo de servicios sociales- tampoco se lo llevaron. "Fue gracias al pueblo. Los estaré eternamente agradecido. Más de 700 personas se plantaron en la calle de mi casa. Y quien venía a por mí, no tuvo más remedio que marcharse". Fran necesita descansar. Salimos de su casa y paseamos por esa misma calle por la que hace unos meses, a esa misma hora, apenas era posible caminar.
El tercer intento de desahucio: paralizado gracias a la unión de un pueblo
16 de octubre de 2026. La policía se abría ante una multitud pacífica que gritaba: "¡Fran, amigo, el pueblo está contigo!". Allí todo el mundo conoce a Fran. Su casa siempre, dicen, ha sido la 'Casa de los amigos'. Abierta para todo el mundo. Para el que lo necesita o para el que simplemente pasa a saludar. En casa de Fran, de hecho, se recoge comida para las personas en situación de vulnerabilidad del pueblo. Y Bárbara, junto a trabajadoras del Ayuntamiento, se la distribuyen a quien tiene necesidad.
Por lo que significa Fran y esa casa, donde ha construido su vida y la que le permite tener una vida digna ahora que más lo necesita, el pueblo no solo ha recogido más de un millar de firmas para evitar su desahucio, sino que ha encontrado la forma de saldar la deuda que el fondo buitre le requiere: 40.000 euros.
"Está firmado ante notaría. Hay voluntad plena, desde hace años y ahora también notarialmente, de pagar la deuda. Para que Fran pueda vivir en su casa hasta que la vida lo requiera", cuenta Pepe García, el alcalde de Alameda. Acabamos de llegar a su despacho. Allí tiene reunida toda la documentación aportada por la administración pública que han hecho llegar a los juzgados de Antequera- que lleva la causa de Fran- para evitar su desahucio. Ahora toca esperar a que quien quiera que esté detrás de Robusto Capital, responda.
Vivir bajo amenaza
Volvemos a casa de Fran. Bárbara está preparando su comida: "Un buen estofado, su comida favorita". Le preguntamos, en privado, como lo lleva ella. "¿Yo? Fatal. Un sin vivir. Un miedo. Una pena. Un dolor. Pero no por mí. Sino por Fran. A mi él me ha hecho ser mejor persona. Es todo corazón. Y verlo así ahora, con lo malito que está, me mata". Deja el plato en la bandeja que prepara, con mimo, para Fran. Llora. "A mí con que le dejasen en paz hasta que se muera me sería suficiente. Esta es su casa. Luego ya mira que se la queden si quieren. Pero no ahora".
Volvemos con Fran, a ese salón del que no se ha desplazado en toda la mañana. "Quería insistiros en que nosotros hemos intentado llegar a un acuerdo con el fondo buitre hasta que pudimos dejar de llamarlos, cuando despidieron a su mediadora aquí, en Málaga. Ahora no hay teléfono. Tampoco correo electrónico. Solo responden ante los juzgados. Y el juzgado, claro, no nos da información privada de quienes me quieren echar", insiste.
Es la hora del café. Sus vecinos lo acompañan, un día más, a estas horas. Lo ayudan a pasar el rato. "Para nosotros Fran es de lo más importante. No hay derecho a lo que le están haciendo", escuchamos en una mesa indignada cada vez que se habla del tema. "Pero ya te decimos nosotros que de aquí a Fran lo sacan tan fácil", desafían a quien quiera que los escuche mañana.
¿Quién está detrás de Robusto Capital?
Es difícil para todos entender cómo una deuda nacida hace más de 30 años, ganada en tribunales en 2003 puede terminar hoy en desahucio. Y aún más difícil comprender cómo su futuro depende ahora de un fondo de inversión que ni si quiera descuelga el teléfono.Ni a él, ni a nosotros.
Asique, mientras esperan una respuesta que nunca llega, el temor de ser sacado a la fuerza de su casa, se convierte en el pensamiento diario de la familia hasta en lo más en lo rutinario. "¿Quién se explica eso, Sara?", insiste una Bárbara a punto de servir el café.
A este abuso y burocracia kafkiana que existe tras los fondos buitres vamos de tratar de darle forma en laSexta. Porque pone en riesgo uno de nuestros bienes más preciados como sociedad: nuestro Estado del Bienestar.
Y para entenderlo hay que seguir el rastro del dinero. Un rastro que comienza en un banco, pasa por la Sareb -el banco malo de España- y termina en un fondo aparentemente fantasma que se cuela cada día en casa de Fran: Robusto Capital.
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