Gasto en vacaciones
Alrededor de 6.000 euros anuales: el gasto medio para acondicionar la segunda vivienda de veraneo
Los detalles En plena temporada de vacaciones, muchos acuden ahora a sus segundas residencias para disfrutar de su tiempo de descanso, pero esas casas también requieren de un mantenimiento que cuesta dinero.
Resumen IA supervisado
Durante las vacaciones, muchas personas acondicionan sus segundas residencias, ya sea en la playa o en el pueblo. Manuel y su familia, por ejemplo, preparan su apartamento en Costa Ballena, que compraron hace 15 años y donde pasan varios meses al año. Mantenerlo cuesta alrededor de 4.000 euros anuales, incluyendo contribuciones, servicios y seguros. Según José María Camarero, periodista económico, el mantenimiento de una casa de veraneo cuesta de media unos 6.000 euros anuales, debido a gastos inevitables como el IBI, tasas de basura y suministros básicos. Además, se debe considerar el pago del IRPF, que puede aumentar significativamente los costos.
* Resumen supervisado por periodistas.
En pleno movimiento de vacaciones, con gente volviendo a sus trabajos y otros iniciando sus periodos de descanso, a muchos les toca acondicionar también sus casas, esas poco frecuentadas segundas residencias ya sean la de la playa o la del pueblo.
Por ejemplo, Manuel y a su familia les toca poner a punto su apartamento de veraneo en Costa Ballena (Cádiz). Lo compraron hace 15 años y allí pasan entre tres y cuatro meses al año. "Para el tiempo que estamos nosotros me sale bastante rentable", reconoce.
Mantenerlo les cuesta unos 4.000 euros anuales: "Los pagos principales son la contribución, luego tenemos los gastos de servicio, como gas, agua, electricidad, la comunidad de propietarios y el seguro de la vivienda".
Que siempre es más caro cuando se trata de una segunda residencia. "Porque se supone que esa casa corre más riesgos al no estar viviendo en ella y puede haber más desperfectos", explica José María Camarero, periodista económico en 'ABC'. Mantener una casa de veraneo, ya sea en la playa o en un pueblo de interior, cuesta de media unos 6.000 euros anuales.
"Hay cuatro gastos básicos de los que no te vas a librar. Uno es el IBI, en segundo lugar la tasa de basuras, que cada vez es más habitual en todos los ayuntamientos, incluso aunque no estés viviendo allí. En tercer lugar, todos los suministros básicos: luz, agua... esa parte fija hay que pagarla sí o sí, independientemente del consumo", enumera.
A esto hay que sumarle el gasto más inesperado. En el que sólo unos pocos piensan: "El de la declaración de la renta. Al no ser tu vivienda habitual, tienes que pagar el IRPF por esa segunda, tercera o cuarta vivienda que tengas en otro lugar. Y es aproximadamente un 2% del valor catastral que tenga esa vivienda".
Por ejemplo, una vivienda en la costa, con un valor castral de 150.000 euros saldría a pagar 3.000 euros. "Yo la tenía, la vendí. No me salía a cuenta, me gastaba dinero y al final no iba", reconoce un hombre. Porque mantener el sueño de todo un año, cuesta más de lo que parece.
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