Tribunales
Arranca el juicio de la 'casa de los horrores' de Oviedo: los padres se enfrentan a 25 años de cárcel por encerrar durante 4 años a sus tres hijos
Los detalles Los pequeños, dos gemelos de 8 años y un niño de 10, vivieron encerrados por sus progenitores casi cuatro años por miedo a que se contagiaran. Tras la denuncia de una vecina, fueron hallados entre basura, sin escolarizar, con problemas de movilidad y sin control de esfínter.
Resumen IA supervisado
Ha comenzado el juicio contra un matrimonio acusado de mantener encerrados a sus tres hijos durante casi cuatro años en su vivienda en las afueras de Oviedo. El proceso, que se celebra a puerta cerrada, responde a la gravedad de los hechos y a la protección de los menores involucrados. Los padres, un alemán y una mujer con doble nacionalidad alemana y estadounidense, enfrentan penas de más de 25 años de prisión por violencia psíquica habitual y detención ilegal. Según la Fiscalía, los niños, aislados por un miedo infundado al contagio, no recibieron educación ni atención médica adecuada. Presentan problemas físicos y emocionales debido al confinamiento. Los abuelos maternos visitaron a los menores en el centro de acogida, pero no asumieron su custodia.
* Resumen supervisado por periodistas.
Comienza el juicio al matrimonio detenido en abril del pasado año por mantener encerrados a sus tres hijos durante casi cuatro años en su vivienda familiar en las afueras de Oviedo. El juicio se celebrará a puerta cerrada hoy y mañana. Según ha acordado la sala de la Audiencia Provincial, y siguiendo la petición de la Fiscalía, se ha decidido que la vista tenga lugar sin público "dada la gravedad de los hechos enjuiciados" y los perjuicios "del todo desfavorables que pueden derivarse para las víctimas, todos ellos menores de edad".
El matrimonio ingresó en prisión dos días de su detención tras una denuncia vecinal y se enfrenta a penas individuales que suman los 25 años y cuatro meses de prisión por violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y detención ilegal la prohibición de acercarse a sus hijos más de diez años suspendiendo cualquier régimen de visitas.
Los progenitores, un alemán de 53 años y una mujer de 48 con doble nacionalidad, alemana y estadounidense, mantuvieron encerrados entre diciembre de 2021 y abril de 2025 a sus hijos, dos gemelos de ocho años y otro niño de diez por un miedo infundado a un hipotético contagio, según mantiene la Fiscalía.
El Ministerio Público les acusa de los delitos de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y de tres delitos de detención ilegal con el agravante de parentesco y, junto a las penas de prisión, pide medidas como la prohibición de aproximación y comunicación con los menores, y una indemnización de 15.000 euros para cada niño.
Según la Fiscalía, durante todo el tiempo que permanecieron en la casa, los acusados, de común acuerdo, incumplieron los deberes de protección tenían sobre sus hijos y les privaron de sus necesidades educativas, sanitarias, emocionales y sociales. Así, encerraron a los menores en el interior de la vivienda y los aislaron de forma absoluta del mundo, "negándoles el contacto con otras personas, tanto físicamente como por cualquier medio de comunicación".
Los niños no conocían ni a familiares ni a ninguna otra persona que no fueran sus padres y no salieron para nada al exterior, ni siquiera al jardín con el que contaba la vivienda, durante casi cuatro años "por el infundado temor que tenían los acusados, y que habían inculcado a sus hijos, a que se contagiasen de algo".
Los menores nunca fueron escolarizados en España por lo que los gemelos no sabían leer ni escribir y tampoco tuvieron un seguimiento sanitario de su salud ya que la última vez que les llevaron al médico fue en 2019 y era los padres quienes les diagnosticaban y trataban los problemas cuando surgían. De hecho, en el interior de la conocida como 'casa de los horrores' se encontraron abundantes medicamentos comprados sin receta.
Además, presentaban igualmente problemas de control de esfínter ocasionados por la utilización indebida y prolongada de pañales; caminaban encorvados con las piernas arqueadas; presentaban dificultades para subir y bajar escaleras; tenían la piel irritada y convivían entre "cantidades ingentes de basura y suciedad" y sufren distocia social, que supondrá un retraso en la incorporación a las relaciones sociales propias de su edad.
Tras la detención de los padres, los abuelos maternos de los niños, de nacionalidad estadounidense, los visitaron en el centro donde se encuentran acogidos y el Gobierno asturiano, que se personó en la causa, barajó la posibilidad de que se hicieran cargo de los menores, circunstancia que finalmente no se produjo.
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