Luchó con Francia en Bélgica
Las 'cartas desde el infierno' que reconstruyen la historia de Julio Martínez, uno de los españoles republicanos que murieron gaseados en Mauthausen
El contexto Natividad, sobrina de Julio Martínez, sabía que su tío era coruñés, republicano, de izquierdas y que había muerto gaseado en el campo nazi de Mauthausen. Pero conocía cómo había terminado allí.
Resumen IA supervisado
Julio Martínez, un coruñés republicano, participó en la Batalla del Ebro y, al finalizar la Guerra Civil, huyó a Francia para luchar contra los nazis. Herido y capturado, fue trasladado al campo de concentración de Mauthausen, donde murió gaseado en 1941 a los 27 años. Décadas después, su sobrina Natividad descubrió una caja con cartas de Julio en la casa de sus abuelos, revelando detalles de su vida y su lucha contra el fascismo. Las cartas reflejan tanto sus vivencias como sus emociones, incluyendo la pérdida de su esposa en un bombardeo y su lucha en el Ejército francés.
* Resumen supervisado por periodistas.
Julio luchó en la Batalla del Ebro, en el bando republicano. Al terminar la Guerra Civil, huyó a Francia, donde combatió contra los nazis. Allí fue herido, hecho preso y trasladado al campo de concentración de Mauthausen, donde murió. Ahora, su sobrina ha encontrado en la casa de sus abuelos una caja llena de las cartas que Julio había enviado.
Ella es Natividad. Sabía que su tío Julio, coruñés, republicano y de izquierdas, había muerto gaseado en el campo nazi de Mauthausen. Pero no tenía ni idea de cómo había terminado allí. Hasta ahora. Porque esta mujer descubrió parte de su historia, de su pasado, dentro de una caja. En ella, descubrió todas las cartas que su tío Julio había escrito y, gracias a ellas, pudo reconstruir los episodios de la vida de este luchador contra el fascismo.
"Había una carta que yo tenía, que ya había leído de adolescente y sabía la historia, pero encontré muchas más cartas", cuenta a laSexta Natividad Martínez, la sobrina del protagonista: Julio Martínez.
Porque no dudó en apoyar a la República tras el alzamiento de Franco. Según explica el escritor Francisco Fernández, "se integró automáticamente en el Ejército republicano. Porque ese era su corazón".
Los escritos también cuentan cómo su alma se rompió en mil pedazos tras perder a su mujer en el conflicto civil. "Hace siete meses que perdí a mi esposa, muerta a consecuencia de las heridas sufridas por un bombardeo de la aviación en Barcelona", escribió.
Cuando la República ya estaba herida de muerte, Julio se vio obligado a cruzar los Pirineos. "Pensando que ahí había un nuevo futuro, pero la verdad no era esa", lamenta su sobrina. Porque Julio se alistó como voluntario en el Ejército francés para luchar contra los nazis. O en palabras de este español: "En los combates del Ejército de Francia resulté gravemente herido, permaneciendo 28 horas abandonado sobre el campo de batalla.
Porque, finalmente, resultó herido y capturado por los soldados alemanes tras ser destinado a la frontera con Bélgica.
En las cartas no solo habla de hechos y hazañas; Julio también expresa lo que siente. Este es solo un ejemplo: "Todo lo bello, todo lo poético de mi vida ha desaparecido bajo el ruido de las bombas".
La pista de Julio Martínez se perdió hasta que los aliados ganan la guerra. Fue entonces cuando entraron a Mauthausen y descubrieron que había muerto gaseado en septiembre de 1941. Solo tenía 27 años.
Unas cartas escritas en el pasado, pero que hoy todavía resuenan en el presente.
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