Condenados a prisión

La casa de los horrores de Bristol: una pareja esclavizó durante años a 30 personas sacadas de orfanatos

La pareja les obligada a trabajar gratis de día y de noche, incluso con un brazo roto, y les mantenía en condiciones deplorables en una casa de Bristol, en Reino Unido.

Una pareja residente en Bristol, Reino Unido, ha sido condenada a 25 años de cárcel por reclutar a personas que sacaban de orfanatos para mantenerlos como esclavos en su domicilio, ya conocido como "la casa de los horrores".

Maros Tancos y Joanna Gomulska consiguieron traficar con al menos 29 personas vulnerables, algunas de las cuales habían sido criadas en orfanatos de Eslovaquia. Les prometían una vida mejor en Reino Unido y una vez en el país quedaban prisioneros en ese domicilio, donde les sometían a palizas y amenazas de muerte.

A las víctimas se las obligaba a trabajar gratis en un negocio de lavado de coches en Bristol antes de marchar a otros trabajos por la noche. La pareja, después, gastaba el salario de sus víctimas en coches y juegos de azar.

De hecho, una de las víctimas se vio obligada a trabajar en el lavadero de vehículos con un brazo roto, mientras que otra huyó tras quedarse embarazada y dar a luz a un bebé desnutrido.

Los fiscales lo calificaron como un caso "verdaderamente desgarrador" que abarcó casi una década, con víctimas "sometidas a una vida de miseria para llenar los bolsillos de dos personas despiadadas".

Tancos, de 45 años, y Gomulska, de 46 años, han sido sentenciados en el Tribunal de la Corona de Bristol este miércoles a penas de 16 y 9 años de prisión respectivamente por delitos de esclavitud moderna.

Mark Morrison, investigador principal de la Agencia Nacional del Crimen, ha explicado a Sky News que las víctimas vivían en la "miseria", con colchones sucios en el piso y "alfombras, mantas y ropa de cama asquerosas y sucias".

Las víctimas, con edades comprendidas entre la adolescencia y los 30 años, eran en su mayoría hombres y no podían hablar inglés, incluido uno que fue amenazado con ser asesinado si intentaba escapar.

La casa, de tres dormitorios, tenía hasta 10 personas viviendo en ella a la vez, con Tancos y Gomulska encerrándolos dentro cuando salían fuera.

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