El anestesista ha fallecido

El 'caso Juan Maeso': 275 pacientes contagiados de hepatitis C, 1.993 años de cárcel y una declaración de inocencia

El contexto El 'caso Maeso' salió a la luz en 1998 tras detectarse un número inusual de contagios de hepatitis C. En 2007, fue condenado a casi 2.000 años de cárcel, aunque salió en libertad condicional en 2023.

Imagen de archivo del anestesista Juan Maeso À Punt

Hace casi 30 años, cuatro hospitales de Valencia detectaron un inusual número de infecciones de hepatitis C, una infección vírica que provoca la inflamación del hígado y que puede traer consigo importantes daños hepáticos. El foco: Juan Maeso. Pasaron siete años hasta que comenzó el juicio, que implicaba a decenas, cientos de pacientes infectados. Otros dos años pasaron hasta que hubo una sentencia firme: Juan Maeso era culpable de todas esas infecciones, por lo que fue condenado a casi 2.000 años de prisión.

En marzo de 2023, tras 15 años en la cárcel, Maeso salía en libertad condicional a raíz de su delicado estado de salud. A finales de 2025, una de sus víctimas, Amparo González Caballero, publicaba 'Caso Maeso. La sentencia sanitaria del siglo', un libro en el que relata todo lo vivido, una obra que comenzó a escribir en 2011 pero que no publicó antes por "miedo a represalias". Tres meses después, Maeso fallecía. Esta es la historia del 'caso Juan Maeso'.

Quién era Juan Maeso

Juan Maeso Vélez estudió en los Maristas de Toledo, donde también cursó su especialidad hasta 1970, cuando se dio de baja en el Colegio Oficial de Médicos, según publicó en su momento el diario 'ABC'. Trabajó en lo que había sido la Residencia Sanitaria —actualmente, el hospital Virgen de la Salud— y realizó tareas de asistencia domiciliaria en Talavera. Después, se marcho a Valencia, a ejercer de anestesista en el hospital de La Fe. Allí también trabajó en los centros privados Casa de la Salud, Virgen del Consuelo y la Clínica Quirón.

En los círculos médicos tanto de Toledo como de Valencia estaba muy bien considerado como profesional, llegando algunos a asegurar que era "el mejor" en su campo. Según relataba Paco Rego en 'El Mundo', su apodo era 'manos de porcelana': durante sus años de anestesista, llegó a sedar a más de 40.000 pacientes. Maeso tenía hepatitis, enfermedad que sufría en silencio. Según el 'ABC', contrajo hepatitis A en Toledo a los 24 años, recién casado.

Las 275 víctimas del 'caso Maeso'

El primer contagio atribuido a Maeso, según la sentencia, fue el 15 de diciembre de 1988, a una niña de cinco años, y el último, el 27 de enero de 1988, a una paciente de 51 años que había sufrido una rotura de cadera. La Casa de la Salud, uno de los tres centros privados afectados por el brote masivo de hepatitis C, le prohibió la entrada el 4 de febrero de 1998 al haber dado positivo en una analítica al virus. El 20 del mismo mes, dejó de trabajar en el hospital de La Fe, donde era jefe de Servicio de Anestesia y Reanimación del Maternal, tras una reunión con sus superiores.

Entre sus víctimas, multitud de casos. Carmen Bonafé acudió al hospital La Fe en 1993 por un legrado y acabó contagiada, con un 50% de incapacidad, estéril, sin pareja y enferma. También un problema ginecológico fue el que llevó a Amparo González a ponerse en manos del anestesista. Tiempo después, recibía una carta en la que se le instaba a realizarse pruebas de marcadores de hepatitis C.

Durante el juicio, se llegó a la conclusión de que el anestesista se inyectaba parte de las sustancias anestésicas que después administraba a sus pacientes. Lo hacía con la misma aguja. Peritos expertos en genética presentaron los resultados de un estudio que demostró que, a través de un estudio filogenético, los virus de hepatitis C de 275 pacientes infectados provenían de un mismo foco, el mismo virus que llevaba el anestesista. Lo consideraron, pues, 'fuente única'.

A lo largo del juicio, declararon más de 600 personas entre afectados, responsables sanitarios, funcionarios de la Brigada Provincial de Policía Judicial y peritos, además de 111 procuradores y 157 abogados.

La condena contra Maeso

"Necesariamente, Juan Maeso hubo de usar para sí dicho material y parte de tales fármacos antes de su empleo en los pacientes. De ninguna otra manera se explica que pudiera contaminar con restos de sangre suya el material anestésico y transmitir el virus a un número tan elevado de personas y en un periodo tan prolongado de tiempo", asegura la sentencia.

La sentencia del 'caso Juan Maeso' era muy clara: era autor de 275 delitos de lesiones, y fue condenado a siete años de prisión por cada uno de ellos: en total, 1.925 años de cárcel, además de inhabilitado del ejercicio de la profesión médica por el mismo tiempo. La mayor parte de los pacientes infectados lo fueron en la Casa de la Salud (más del 80%); el 55% de los infectados fueron mujeres y un 5,5%, menores de edad.

Asimismo, fue condenado como autor de cuatro delitos de homicidio imprudente, y se suman todas las indemnizaciones a las víctimas y sus familias, que iban de los 50.000 a los 150.000 euros. Aunque fueron más de cuatro los pacientes infectados con hepatitis C que fallecieron, la Justicia determinó que sólo en estos cuatro casos había relación directa entre la hepatitis C y la muerte; por estos delitos, se le impusieron ocho años de prisión.

Todo fue un "montaje": así se declaraba inocente Maeso

El día antes de entrar en la cárcel de Aranjuez (Madrid), Maeso concedió una entrevista a la periodista Mercedes Milá en la que aseguró que todo había sido "un montaje" y que se había "manipulado" su genotipo. "Que sepa toda España que soy inocente", dijo en televisión. Aseguró que se sentía atropellado y que todo era un montaje del que había salido perjudicado: "Y me lo trago como si hubiera tenido un accidente".

Con respecto al virus, aseguró que él sólo tenía una "pequeña carga viral" y que "incluso médicos han dicho que no es infectante". Al respecto del uso de medicamentos en el hospital y su supuesta adicción, Maeso aseguró lo siguiente: "En el juicio se me acusó de que yo me pinchaba en la lengua. ¡En un quirófano pincharse en la lengua!". En la entrevista estaba presente su hija, que también lo consideró "inocente". "Tiene familia, tiene arraigo, tiene casas donde vivir, tiene lo que le dé la gana porque es mi padre, por encima de todo es mi padre y es inocente y lo va a seguir siendo esté donde esté".

En 2013, las hijas del anestesista pidieron su salida de prisión por razones humanitarias, aunque aseguraron que Maeso ni siquiera sabía lo que estaban haciendo, porque era "muy protector".

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