Punto de inflexión

El caso Maricarmen marca un antes y un después en el movimiento por la vivienda: "Esto es solo el principio"

Los detalles Elsa Riquelme, del Sindicato de Vivienda de Carabanchel, recuerda que durante años los colectivos han tratado de impedir desahucios y defender a familias frente a fondos y grandes propietarios: "Hemos sido el verdadero escudo social frente a una puerta".

El caso de Maricarmen, la mujer de 87 años que estuvo a punto de perder su vivienda, ha supuesto un punto de inflexión para el movimiento por el derecho a la vivienda. Una semana después de la gran manifestación, cientos de personas continúan acampadas en la Puerta del Sol, en Madrid, en una movilización que es el resultado de un conflicto que llevaba tiempo acumulándose.

"Esto es una emoción que la gente está despertando. Si nos organizamos, podemos acabar con este negocio especulativo", explica Irene Moreno, que se enfrentó al intento de un fondo de hacerse con su bloque y romper su contrato para vender las viviendas a un precio superior. Para ella, Maricarmen ha sido "la punta del iceberg". "Esto es el principio. La gente ya quiere soluciones", sostiene Irene, que considera que el problema de la vivienda "nos atraviesa a todos".

Quienes llevan años organizándose para frenar desahucios aseguran que la movilización actual no ha surgido de la nada. Elsa Riquelme, del Sindicato de Vivienda de Carabanchel, recuerda que durante años los colectivos han tratado de impedir desahucios y defender a familias frente a fondos y grandes propietarios: "Hemos sido el verdadero escudo social frente a una puerta, parando, poniendo el cuerpo", señala.

Raquel Forcada conoce de primera mano esa lucha. Lleva más de una década vinculada al movimiento por la vivienda y llegó a perder su casa después de que fuera subastada y acabara en manos de un fondo. Ahora, como exinquilina de una vivienda de la Tesorería General de la Seguridad Social, ha pasado casi tres años en conflicto después de recibir una demanda de desahucio. Para ella, lo ocurrido durante esta última semana supone un "chute de motivación enorme" y refleja un cambio en la conciencia social: "Yo creo que a nivel de conciencia social ya está encima de la mesa y ahora ya nadie puede mirar a otro lado".

Víctor Palomo, abogado especializado en vivienda en CAES, también interpreta la movilización como el resultado de años de organización: "Esta ha sido muy ilusionante. Llevamos mucho tiempo en las asambleas, con los conflictos poco a poco, creyéndonos que era necesario y que había que hacerlo", explica. "Esto que estamos viendo era lo que estaba diciendo la gente: ¿cuándo estalla lo de la vivienda?, ya ha estallado", apunta.

La imagen de una mujer de 87 años siendo desalojada por la Policía ha tenido, según el abogado, un impacto especialmente fuerte. Pero también destaca la resistencia mostrada por Maricarmen durante el desalojo. "La vivienda es elemental para que se pueda desarrollar una vida digna", sostiene.

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